lunes, 13 de abril de 2015


CUADERNOS DE JAZZ

La China de Mao

Por Chema García Martínez

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martes, 7 de abril de 2015


Todos con Carlos Carli

Su imagen otoñal y afable forma parte ineludible del paisaje jazzístico madrileño. Carlos Carli es historia viva del género en nuestra ciudad, ya sea en su faceta de acompañante o como líder de sus propios conjuntos. Ahora, el veterano batería pasa por momentos difíciles a causa de la dolencia que le mantiene alejado de los escenarios. “Va por ti, Carli” es el título del concierto-homenaje que va a tener lugar ésta noche, a partir de las 21:00 h. en Clamores Jazz (entrada 10 €), con la participación de, entre otros, Pedro Iturralde, Jayme Marques, Pedro-Ruy Blas, Eliseo Parra, Connie Philip, Miguel Ángel Chastang, Joaquín Chacón, Richie Ferrer y los grupos Speak Jazzy y Skytrain. Lo recaudado irá destinado a sufragar los gastos derivados del tratamiento sanitario a que está siendo sometido el homenajeado.

En Carlos Carli no se sabe dónde comienza el músico y dónde termina la persona: “sólo una vez en mi vida trabajé en otra cosa que no es la música, y fue para huir de Uruguay”. El futuro astro de la batería dejaba tras de sí una infancia solitaria en 25 de Agosto, el pueblo de apenas 3 mil habitantes donde nació situado “a demasiada distancia de todos los sitios”. La radio era su único contacto con el mundo exterior: “un día escuché a Louis Armstrong y a Miles Davis, y mi vida cambió”. Decidido a hacer de la música su vida, se empleó como repartidor del diario El Heraldo en la línea de ferrocarril que cubría el trayecto entre las ciudades de Florida y Montevideo: “mi único empeño era reunir el dinero suficiente para escapar”.

Con los Betchers viajó a Buenos Aires tocando Rock & Roll: “mi experiencia tocando rock no fue nada de otro mundo”, puntualiza, “pero sirvió para afianzarme en mi deseo de convertirme en músico profesional”. De Argentina a Brasil y España. En 1977 Carli recaló en el que habría de ser su nuevo y definitivo hogar. Pronto, sus servicios iban a ser requeridos por lo más granado entre los intérpretes de jazz nacidos o residentes en la Villa y Corte, de Jorge Pardo a Jean-Luc Vallet, Jerry González y Pedro Iturralde: “tengo mucho que agradecerle a Pedro”, apunta. “Llevo casi 3 décadas con él, en éste tiempo he visto pasar unos cuantos pianistas y contrabajistas, sin embargo yo sigo”. Lo que no tiene de locuaz, lo tiene de humilde. “El maestro”, como es conocido en el medio, se declara apenas un aprendiz: “yo he tenido la suerte de tocar con músicos muy buenos, y cuando uno alterna con tanta gente buena la exigencia es constante”. A lo largo de su extensa y fructífera carrera, Carli ha compartido escenario con Woody Shaw, Pat Metheny y Paquito d´Rivera, a quien dio cobijo tras proclamar el saxofonista su voluntad de no regresar a Cuba. “Yo no puedo venir a Madrid sin verme con Carli”, declaraba el cubano en su última visita a nuestra ciudad. “Le debo mucho a éste hombre”. Fuera del jazz, Carlos Carli ha hecho sus bolos con Enrique Morente, Pata Negra y el brasileño Ivan Lins. En el año 2009 editó “De dónde vengo”, disco en el que saldaba cuentas con su pasado; composiciones originales de Astor Piazzolla, Jaime Roos y Chico Novarro para un cuarteto de ilustres expatriados del que formaban parte, además de Carli, los argentinos Horacio Fumero y Guillermo Calliero, y el uruguayo José Reinoso. Jazz de altas miras con denominación de origen rioplatense. Inexplicablemente, “De dónde vengo” pasó desapercibido al momento de su edición: “uno termina por preguntarse para qué sirve editar un disco si va a terminar regalándoselo a los amigos”.  Próximo a los 70, Carli “se siente rejuvenecer” al contacto con sus jóvenes alumnos de la Escuela de Música Creativa: “la gente sale de las escuelas de jazz lista para el combate. Hoy en día, el que no quiere saber, es porque no quiere”.

Chema García Martínez


PD: por si interesa, existe una fila cero a nombre de Carlos Carli Fernandez en el Banco de Sabadell (ES 33-0081 -0575- 71 -0001002404).

martes, 17 de marzo de 2015

HOY EN EL PAÍS

 Cifu en Bourbon St. acompañado por Percy Heath (izqda) y Don Byas (dcha). 1964
Cortesía de "Cifujazz"


Muere ‘Cifu’, la voz radiofónica del jazz

Juan Claudio Cifuentes dirigió influyentes programas radiofónicos como 'Jazz porque sí'


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HOY EN EL PAÍS



Stradivarius en Copacabana

La violinista clásica Viktoria Mullova se ha hecho célebre por interpretar música brasileña


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viernes, 13 de marzo de 2015


Golnar Shahyar

Jazz meets Irán

¿Qué sabe uno de la música persa?, that´s the question. Con hondo pesar, reconocemos nuestra ignorancia inexcusable sobre tema tan trascendente. Por el momento, nos bastará con la master class privada que anoche impartió Kaveh Sarvarian, excepcional intérprete de ney, tombak (tambor en forma de cubilete de membrana única, también llamado dombak) y cantante residente en Madrid, con disco en plaza, el muy hermoso “Ofogh”, editado por Pro Art. Pablo Hernández le juntó a él con sus Sinouj y los llamados Mahan Mirabab, guitarra de doble mástil, y Golnar Shahyar, voz, iraníes, como aquel, venidos desde Viena para grabar un disco, según se nos dijo; músicos ambos versados ambos en los modernos lenguajes de la improvisación jazzística, que saben ensamblar con los sonidos de la tradición de forma milagrosa, o poco menos.

Sobre el escenario de Bogui Jazz, la embajada centroasiática, de la que también formaba parte el percusionista Shayan Fathi, se arrejuntó con lo que parecía una versión en reducido de la asamblea general de las Naciones Unidas. Haciendo cuentas, los había iraníes, pacenses, napolitanos, nigerianos, y un cubano, Ariel Bringuez, llegado para la ocasión para intercambiar unos compases. Hubo quien corrió a buscar un aborigen australiano para completar el cuadro.

Con esto, que la anunciada fiesta persa, nombre de una de las nuevas composiciones de Hernández, fue algo digno de ver y, todavía más, de escuchar. Virtud del susodicho, el sacar el común denominador de semejante batiburrillo étnico sin traicionar los lenguajes musicales de cada cual, de donde la absoluta imposibilidad de definir lo escuchado; para ello, habría que recurrir a adjetivos de los que todo buen periodista huye como de la peste. Tirando de metáfora, hablaríamos de una tormenta sonora que se le cuela a uno por donde suelen colarse las cosas que merecen la pena; una fuerza devastadora y espiritual, de una belleza singular. La cosa, que Pablo hace virtud de la mezcla, su fusión nos suena a fruta fresca y sin aditivos: nada que ver con las mezcolanzas al uso en los escenarios de la llamada world music, que Santa Cecilia, patrona de la música, confunda.

En nuestro cuaderno azul, subrayados en rojo, los nombres de Brínguez –algún día, alguien escribirá sobre la activísima colonia musical cubana en Madrid- y Hernández; los de Akin Onasanya –prodigio de baterista- y Fathi, quien, como Sarvarian, tiene establecida su residencia en Madrid: extraordinarios, ambos; o los también mencionados Mirabab y Shahyar, a quien uno sacó parecido con Maria João con motivo, por cuanto la lisboeta es, según le confesó la referida a uno, su referente y modelo principalísimo.  

La noche terminó con todos los presentes subidos al escenario y la intervención espontánea de un espectador recitando a Victor Hugo en francés, en el original. Ahora, que se repita el asunto; y que Vd., lector, y yo, lo veamos.



Golnar Shahyar

Kaveh Sarvarian, ney; Mahan Mirabab, guitarra; Javier Geras, bajo; Ariel Bringuez, saxo soprano

 Mahan Mirabab, guitarra; Kaveh Sarvarian, flauta travesera

Texto y fotos: JMGM