martes, 15 de diciembre de 2015


JOHN COLTRANE | A LOVE SUPREME



Los significados ocultos de una obra casi maestra

'A love supreme' conserva intacto su poder de fascinación

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jueves, 10 de diciembre de 2015


HOY EN EL PAÍS


El sonido de la fe

El viernes se inicia el festival Los Grandes del Gospel, la cita con los espirituales negros

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lunes, 7 de diciembre de 2015


Chano en Lo Otro / Lo Otro en Chano

Chano Domínguez, el pasado sábado, en Lo Otro. 


Toca Chano en Lo Otro y hay que hacerle dos sesiones, de 20:00 y 22:30 horas. “Es que Chano es una leyenda”, me dice el colega, y hasta puede que lo sea. A mí, se me ha acusado de acudir al término “leyenda” con excesiva frecuencia en mis crónicas. Y hasta puede que eso también sea verdad.

La organización le tiene a uno el almohadón reservado con su nombre en un pósit color pistacho desvaído. Lo que sería una primera fila de anfiteatro, sino fuera porque Lo Otro no es un teatro, sino otra cosa, de ahí su nombre. Echo una mirada al pósit de mi vecino con el nombre de Antonio Lizana. Vaya, hombre.

Antonio, a un lado. Chano, a mis pies. La ilusión incontenible de quien termina de llegar y la consistencia a prueba de críticos esaboríos de quien ha llegado. Cincuenta y cinco años, Chano; Veintisiete, Antonio.

He visto crecer y multiplicarse a Chano desde los Cai –“tenía la puñetera costumbre de tocar con una mano”, me cuenta que le contaron el técnico de sonido, Javier Guarino- a la primera Muestra de Jazz para Jóvenes Intérpretes de Mallorca, sus tríos, la big band, Martirio, Wynton, el exilio en Seattle…  le he visto hacerse pianista. Y todo lo que ha venido a continuación.

Experimento la misma sensación de cuando era joven y escuchaba a los clásicos, Tommy Flanagan o Duke Jordan, por ejemplo. La misma reconfortante sensación de atemporalidad y abandono para la que no existen palabras. Como ellos, Chano habita un lugar situado más allá del Bien y el Mal.

Marta Valdés, Falla, “What is this thing called love”… Monk y “Hullo bolinas”. El pianista calla a Monk (silencios sobre el silencio) y swingea a Marta Valdés; estira la materia sonora, la retuerce, corta-pega. Sus interpretaciones nos llevan mucho más allá de lo que somos capaces de asimilar en una primera oída. Por suerte, hay quien está grabando el asunto.

La “Canción de amor” de Paco de Lucía es, en Chano, un canto de despedida cargado de emoción. La escultura del venezolano Elías Crespín que pende sobre la cabeza del pianista inicia una suave danza up & down. Hoy hace 65 años nació en la isla de San Fernando, Cádiz, José Monje Cruz, Camarón de la ídem.

Finaliza el concierto, sigue la música. Chano y Antonio, Chano, Antonio y Omar Acosta (flauta travesera); Jorge Drexler (sorpresa, sorpresa), Jorge y Chano, Juan García de Cubas, Acosta, sólo o acompañado, Antonio por alegrías, Leonor Watling y Jorge (“Desde que o samba é samba”), Jorge, Chano y Antonio, y todos juntos. Estamos en familia. Una copa de Tagonius a la salud de los presentes.

Total: 14.05 euros de taxi.


Chema García Martínez


Chano Domínguez estará ésta noche y mañana en Clamores Jazz (calle Alburquerque, 14), junto con Javier Colina (contrabajo) y Guillermo McGill (batería).


Chano Domínguez, Omar Acosta, Antonio Lizana y el piano del Café Central
Fotos: JMGM

jueves, 3 de diciembre de 2015


Los misterios del jazz coreano

Jung Jaeil Han, el pasado lunes, en Madrid


Termina un festival de jazz y empieza otro. Y no uno cualquiera. El festival JazzKorea, 2015 dedicado, como puede deducirse, a la música del país asiático, lleva años recorriendo las principales ciudades europeas. Ahora, por fin, llega a Madrid.

¿Un festival de jazz coreano en plena Castellana?. Las dudas que el abajo firmante pudiera albergar acerca del poder de convocatoria del jazz coreano entre nosotros quedaron disipadas en cuanto puso el pie en el coquetón Centro Cultural Coreano de la Castellana el pasado lunes, con un lleno hasta la escalera que da acceso a las oficinas del centro en el segundo piso (visibilidad limitada). Una mezcla entre los naturales del país asiático residentes en Madrid, los estudiantes del idioma coreano (que, a lo que se ve, existen), y unos cuantos aficionados de espíritu inquebrantable para quienes el jazz coreano carece de secretos. No es mi caso.

Han Seung Seok y Jung Jaeil, a quienes se encargó el concierto de apertura, son 2 jóvenes talentos muy apreciados por los connaiseurs del jazz coreano. El uno - Jung- toca el piano y la guitarra Fender; el otro –Han- el tambor changko (yango) y canta. Juntos, son la versión surcoreana de esa “multiculturalidad” que alumbró Don Cherry y algunos tienen como el futuro del jazz. ¿Recuerda el lector a Martirio y Chano Domínguez cantando “Ojos verdes”?. Pues lo mismo; que donde los unos ponían copla, los otros interpretan la versión en jazz del pansori, género de canto clásico en Corea que tiene tanto de canto como de representación teatral y hasta, si me apuran, de danza. Igualito que la copla. Por no faltar, no falta ni el abanico.

Dando por hecho que no todos los ahí presentes entendíamos el idioma coreano, la organización distribuyó unos a modo de folletos explicativos con los títulos y las letras, lo que nos permitió acompañar las andanzas de Bari, la princesa abandonada por su padre, y recorrer en primera línea de combate la Batalla de los Acantilados Rojos entre las tropas del señor de la guerra Cao Cao y las fuerzas aliadas Liu Bei y Sun Quan. Historias de amor y desamor, más lo segundo que lo primero… especialmente oportuna en tiempos como los actuales de convenciones climáticas, la “Canción de lavandería”: “una mano se eleva por encima del agua en algún lugar de éste mundo. Pilas y pilas de suciedad se están limpiando”. Total, que uno salió de allí hecho un experto en jazz coreano, la historia del país y hasta las últimas tendencias en el vestir de los músicos de jazz de por allí que, en eso, son muy suyos.

JazzKorea 2015 se despidió anoche con la actuación del guitarrista Jo Young-Deok y su trío. Créanme: merecerió la pena.

Chema García Martínez


Jung Jaeil Han, guitarra: Seung Seok, changko
Fotos: JMGM

Y también...
El País

miércoles, 25 de noviembre de 2015


Festival de Jazz de Madrid


Esta tarde, a las 18:00 h.

¿Cómo reconocer a un músico de jazz (y al que no lo es)?



con Chema García Martínez


El jazz no es una música. El jazz es una manera de vivir. “Jazz es Miles Davis comiendo un sándwich de salami a las 12 de la mañana en un bar de la Gran Vía” (Ben Sidran). En última instancia, el jazz es la obra de un ser inabarcable y fascinante: el músico de jazz. ¿Cómo es el músico de jazz en la intimidad?. ¿Qué pasa por la cabeza del músico de jazz en el momento sublime de la improvisación?. Más allá de la psicología y el frío dato, ésta charla pretende acercar al interesado la naturaleza verdadera de una especie en extinción: el músico de jazz.


SALÓN DE ACTOS CONDE DUQUE
Conde Duque, 9/11
Metro: Ventura Rodríguez, Plaza de España, San Bernardo, Noviciado
Autobuses: 1, 2, 44, 74, 133, 749
www.condeduquemadrid.es

Entrada libre hasta completar aforo

sábado, 14 de noviembre de 2015


HOY EN EL PAÍS


Maria Schneider

“Quiero que el oyente llore con mi música”

Maria Schneider, directora de orquestas de jazz, una raza en extinción, actúa mañana en Madrid

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jueves, 12 de noviembre de 2015


HOY EN EL PAÍS



La estrella del segundo Festival Oysho Jazz You

Esperanza Spalding presenta su alter ego artístico este jueves en Barcelona

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jueves, 5 de noviembre de 2015


HOY EN EL PAÍS

Abdullah Ibrahim


El jazz no tiene género

En el ánimo de los responsables del Festival Internacional de Jazz de Madrid la idea de un jazz rejuvenecido, donde la presencia femenina va más allá de su rol como cantantes y/o pianistas.


Maria Schneider
Fotos con permiso de sus autores

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Ficha
Cuándo Del 5 al 27 de noviembre
Dónde Auditorio Conde Duque, La Riviera, Instituto Francés, salas de música en directo asociadas a La Noche en Vivo
Lo mejor Los precios de los conciertos, al alcance de todos los bolsillos.
Lo peor El aforo reducido del Auditorio Conde Duque que convierte la búsqueda de entradas para los conciertos estelares en una aventura

Programación completa

sábado, 31 de octubre de 2015


Wallace Roney en el Café Central

Ben Solomon (st) observa a Wallace Roney, el pasado lunes, en el Café Central
Foto: JMGM


A la manera de Miles

Un batería de jazz puede ser 2 cosas: una bendición o una tortura. Lenny White, el batería de Wallace Roney en sus conciertos en el Café Central (hasta el próximo domingo), pertenece a la segunda categoría; la de los bateristas estruendosos a los que no hay modo de callar. Y es que toda la gira de Roney ha venido con gafe. Primero tenía que haber venido Cecil McBee, y no; luego Bennie Maupin, y tampoco.; y el hotel, que resultó no ser del gusto de los artistas; y quien sí vino y muy bien pudo no haberlo hecho. Lenny White, antiguo miembro de los Return To Forever de Chick Corea, es como el conejito de Duracell que, una vez se le da cuerda, ya no hay quien le pare, mandoble va, zambombazo viene. Lo de bajar el tono cuando el contrabajo toca en solo no va con él.  Con esto que, si el oyente es capaz de sobreponerse al estrépito de las percusiones, lo que no es fácil, descubrirá un saxofonista –Ben Solomon- digno de ser escuchado con atención; y hasta es posible que, por un breve instante, pueda escuchar a Anthony Wonsey tocando el piano. Y, claro, está el líder.

Dice la publicidad del evento que Wallace Roney es el único alumno que Miles Davis tuvo, lo que no es cierto. Miles no tuvo alumnos, sino discípulos, y a la cabeza de ellos, sin duda, está Roney. Con esto, que el aficionado puede alcanzar fácilmente el orgasmo mientras sigue el rastro del genio en la ejecución tórrida y doliente de su discípulo. Así, en “Christina”, la preciosa composición del arriba mencionado Cecil McBee, en la que White,  ¡oh, milagro!, baja momentáneamente el tono de su voz. El resultado es como tener a Miles sin tenerlo. Sólo por eso vale la pena acudir al Central. Por eso, y por alguna otra cosa; que si el jazz es “el sonido de la sorpresa”, el lunes la tuvimos. Y de las grandes.

La cosa, que los allí presentes la noche del lunes nos vimos gratamente sorprendidos con la visita de Chick Corea y su séquito de paso al cercano tablao de Casa Patas, donde estaba organizada una fastuosa recepción al pianista. Y allá que nos fuimos en procesión, Corea, Roney y sus respectivos grupos, más los invitados de rigor (Jorge Pardo, Niño Josele, etc.) y los que, sin estar invitados, nos colamos en la fiesta aprovechando que el propio estaba mirando para otro lado. Y la que se armó: la marimorena; que no pudo haber mejor prólogo para una semana que ha resultado sonada, con Wallace Roney tocando en el Central, Dan Tepfer -atención a éste pianista- en la Fundación Juan March tocando las Variaciones Goldberg en jazz, y el también trompetista Jeremy Pelt en Bogui Jazz. Lo dicho: una semana de órdago a la grande.

Chema García Martínez

jueves, 29 de octubre de 2015


AL FOSTER

Retrato de artista en gira


EL PAÍS acompaña al veterano 'jazzista' en su atribulado periplo por España

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MEMORIA GRÁFICA DE LA GIRA

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Lista de fotos

1 Barcelona, Jamboree Jazz Club. Foto: Antonio Narváez

2 Con Peter, nuestro conductor, en la Plaza del Callao de Madrid. Foto: JMGM
3 Con Jerry González. Madrid, Café Berlín. Foto: Jaime Massieu
Valencia, cargando el material en la camioneta. Foto: JMGM
Orense, Café Latino. Foto: JMGM
En el avión, camino de Barcelona. Foto: JMGM
Barcelona, Plaza Real. Foto: Antonio Narváez
8 Montando el instrumento. Jamboree Jazz Club. Foto: JMGM
9  Fotógrafo y fotografiado frente a frente. Foto: Antonio Narváez
10 De izqda. a dcha.; Godwin Louis (p); David Bryant (sa); Doug Weiss (b); Félix Rossy (t); Al Foster (bt)

Con permiso de sus autores y el agradecimiento a los mismos del responsable de éste blog

martes, 27 de octubre de 2015


HOY EN EL PAÍS

Jorge Pardo, Premio Nacional de las Músicas Actuales

El jurado le concede el galardón por "su talento como intérprete y compositor y por su capacidad para convertir el instrumento en voz poética"

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Chick Corea, anoche, durante la fiesta que se le tributó en Casa Patas (Madrid). 
Al fondo, Nino de los Reyes (primero por la izquierda) y Paquete (guitarra).
Foto: JMGM


Chick Corea: “Veo a los músicos como los últimos guerreros románticos”

El músico prosigue en Madrid una gira que recalará en Zaragoza, Logroño, Sevilla y A Coruña


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lunes, 26 de octubre de 2015


COINCIDENCIA ESTELAR EN MADRID

Una semana de grandes conciertos

Wallace Roney (t), con Anthony Wonsey (p) y Ben Solomon (st), el pasado 3 de octubre en París
Foto: JMGM


WALLACE RONEY

- Wallace Roney Quintet feat. Lenny White .Café Central, del 26 oct. al 1 nov.
http://www.cafecentralmadrid.com/

- Master Class con Wallace Roney. Escuela de Música Creativa (28).
http://www.musicacreativa.com/


DAN TEPFER

 - Dan Tepfer, piano solo. Clamores (27)
http://www.salaclamores.es/

. Dan Tepfer, Variaciones Goldberg, de J. S. Bach con improvisaciones de jazz (28)
http://www.march.es/


CHICK COREA

- Chick Corea & The Vigil, Auditorio Nacional (27).
http://www.auditorionacional.mcu.es/programacion/portada


JEREMY PELT

- Jeremy Pelt Quartet, Bogui (28 y 29)
http://www.bogui.es/

miércoles, 21 de octubre de 2015


HOY EN EL PAÍS


Lizz Wright

Freedom & Surrender

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jueves, 15 de octubre de 2015


HOY EN EL PAÍS

Betty Carter retratada por Chuck Stewart en 1968


La fotografía retrata el arrebato del jazz

Una muestra de 186 obras en el Círculo de Bellas Artes retrata la edad de oro del género


John Coltrane (st), Cannonball Adderley (sa), Miles Davis (tpt) y Bill Evans (p) durante la grabación de "Kind of blue".
Don Hunstein, 1959

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domingo, 4 de octubre de 2015


WALLACE RONEY EN PARÍS


Victor Gould – piano ; Wallace Roney – trompette ; Ben Solomon – sax ; Rahsaan Carter – c.basse ; Lenny White – batterie
3-oct.2015. Sunset Jazz Club

video
Foto y vídeos: JMGM

viernes, 2 de octubre de 2015


HOY EN EL PAÍS

Con autorización del autor

JAZZ ANTONIO LIZANA 

Ahí está el detalle

El saxofonista estará hasta el domingo en el Café Central presentando los temas de su segundo cedé, Quimeras del mar

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miércoles, 30 de septiembre de 2015


HOY EN EL PAÍS


OBITUARIO

Phil Woods, el mensajero de Dios
Hacía menos de un mes que había anunciado su retirada de los escenarios

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DOS JOYAS DE LA MÚSICA CUBANA






lunes, 28 de septiembre de 2015


HOY EN EL PAÍS

Ignasi Terraza "Imaginando Miró", el pasado sábado en Valencia


Concluyó la segunda edición de jazzEñe en Valencia

El jazz español saca pecho

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lunes, 21 de septiembre de 2015


CUADERNOS DE JAZZ



Chema García Martínez

Hola y adiós 

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martes, 15 de septiembre de 2015


HOY EN EL PAÍS

"India meets Africa" (MoonArra + Dar Gnawa con Maalem Abdallah El Gourd)
Tanjazz, Domingo 13 de septiembre de 2015


Todos “los jazz” en Tánger

El festival Tanjazz reúne a músicos de los 5 continentes


Arun Ghosh, el pasado sábado, en Tanjazz
Fotos: JMGM

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jueves, 27 de agosto de 2015


Andrea Motis y el debate autonómico



La patria del músico de jazz es su música

Sabe el lector que Andrea Motis & Joan Chamorro Group actuaron en San Sebastián, durante el festival, y la que se ha armado en los medios a raíz de la susodicha actuación, que enardeció a la audiencia hasta hacerla saltar de las sillas, los que tenían, y enfadó a la crítica presente en la Trini con idéntica rara unanimidad. El interesado puede echarle el ojo a mi crítica, publicada en el diario El País (1) que, aunque menos, también mereció algún que otro varapalo por parte de la parte contratante de la primera parte, según me cuentan, puesto que yo ni he visto ni he leído cosa al respecto. Más ha sido otro quien, con su opinión, ha desatado el rosario de comentarios en Facebook, a los que me hubiera sumado con gusto si no me lo hubiera impedido mi proverbial ignorancia de los mecanismos que rigen en éstas cosas. Total, que cuando, después de mucho intentarlo, descubrí cómo hacerlo, me encontré con que el/los administrador/es del grupo en cuestión había/n puesto el candado: “contenido no disponible”. Pues bueno, pues vale; para eso tengo un blog.

La cosa, que la susodicha critica de Jaun Ez, publicada el 07/08/2015 en http://www.distritojazz.es/ con el enigmático título de “Podría haber sido peor”, derivó en un ardiente debate autonómico y en otra cosa: la vieja historia del “tiro al crítico”. Nada a lo que no estemos acostumbrados.

Empezando por el principio.

El “fenómeno adolescente en Cataluña”, donde quiere decirse “Andrea Motis”, no le parece gran cosa a Jaun Ez en su crónica: “vale, la chica canta (quienes la han visto antes dicen que ha mejorado mucho, así que ellos sabrán) y toca la trompeta (que, dicen, también ha mejorado en este aspecto), pero lo hace de una manera bastante maquinal, dando la impresión de que no acaba de entender muy bien qué es lo que está cantando, ni por qué, ni para qué”. Y pone como ejemplo su versión de ‘Bésame Mucho’, “porque para hacer bien esa canción hay que haber besado mucho y sufrido mucho de amor (…) y no da la impresión de que Andrea Motis haya hecho ni lo uno, ni lo otro ni lo de más allá. Lamento decirlo”, concluye, “pero ha sido una de las peores versiones que he escuchado de esa canción en mi ya larga experiencia de oyente de conciertos”.

“Mariona”, en su comentario al escrito de Ez, fija su atención en el director artístico de la primaveral cantora y trompetista: “Motis es la gallina de los huevos de oro de Chamorro que se está forrando con ella (y con otras promesas)”, escribe, “y acabará destrozándola y consiguiendo que en 3 años dejé la música. El proyecto es simplemente una caja registradora y cómo funciona y recibe una exposición brutal en los medios de comunicación pues los programadores la programan hasta en la sopa, aunque en privado reconocen que la propuesta es para turistas del jazz”. Ante esto, el acusado se limita a poner distancia. Su respuesta, entre concisa e irónica, no deja lugar a dudas: “jejejeje”, en un caso; “Jajajaja “, en el otro, dependiendo de si Facebook o Twitter.

Hasta aquí, todo bien. Lo malo empieza con la afirmación del crítico contenida en el mismo relato, en la que se refiere al jazz catalán “tan abatido y mustio en los últimos años”; un jazz catalán cuya gran esperanza, escribe, se llama Andrea Motis. Y hasta ahí podríamos llegar.

“Ya te puedes imaginar que programadores y músicos catalanes están destrozando en redes sociales tu crítica”, le advierte Mariona al autor de la frase en cuestión. “Eso de “jazz catalán, tan abatido y mustio” ha sido una puñalada”, sentencia. De los primeros en responder, Pol Omedes Casacuberta, cuando habla del “desconocimiento de la materia por parte del crítico y quienes le secundan: “¿estabais el otro día cuando Marco Mezquida tocó a piano solo en el Palau de la Música (músico joven ya de reconocimiento internacional)?; ¿estabais ayer en el festival de jazz de Marciac viendo al super grupo de Raynald Colom?; ¿de Agustí Fernández, sabéis algo de él?; ¿Giulia Valle os suena?” (2). Y concluye: “No creo que tenga mucho sentido criticar la escena catalana cuando es la más fructífera a nivel de músicos del estado”.

Me van a permitir que no manifieste mi opinión sobre tema tan delicado como personal, además de carente de sentido alguno. Otra cosa son las consecuencias.

La prontitud en la respuesta por parte de quienes se dicen “afectados” por el comentario, habla por sí misma: “Barcelona es el epicentro de la música en España le guste o no a quien sea”, sentencia Víctor Correa. Si algo caracteriza al jazz made in Catalunya (entendiendo por tal el interpretado en dicho territorio histórico por los nacidos o residentes en dicha comunidad/territorio histórico) es la cohesión interna; y si algo a la madrileña –hablo de lo que mejor conozco-, lo contrario: la desunión. ¿Imagina el lector qué hubiera ocurrido si, en lugar de referirse al jazz en Cataluña, el crítico hubiera hablado del jazz madrileño?. Probablemente, nada.

Llama la atención la insistencia de los arriba mencionados en apelar a la “situación de dificultad cultural en la que nos encontramos”; así, en el comentario ya referido de Pol Omedes Casacuberta, o en el de Pere Pons, alma, corazón y vida del Jamboree Jazz club barcelonés, cuando habla de “unos músicos (en Cataluña) tan homologables a la escena europea o incluso norteamericana de su generación, pero desprovistos de los apoyos públicos y privados que ellos sí tienen, precisamente porque saben mirarse el ombligo y sentirse orgullosos de lo que generan”; “nos falta mercado interno”, coincide Vicens Martín, “que se ha desplazado a consumir otras cosas (las que les han ofrecido desde muchos medios)” (3). Acaso llevemos en ello cierta ventaja quienes vivimos en nacionalidades/comunidades autónomas gobernadas por quienes nunca han prestado la menor atención al patrimonio jazzístico propio, que son todas, menos Cataluña. Un ejemplo: el majestuoso stand que el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya tenía a bien instalar cada año en Bremen, durante la feria del jazz “Jazzahead!”, la más importante de cuantas se celebran en Europa. Ignoro si tan saludable costumbre se mantiene o, como tantas otras cosas, ha sido víctima de los recortes en el presupuesto.

Visité la feria en un par de ocasiones, y la sensación siempre fue la misma. Uno acudía al susodicho macro stand en busca de información y caramelos, y salía cargado con la discografía completa de Giulia Valle, su caché y marca de desodorante, y un sentimiento entremezclado entre la admiración y la envidia (insana, por supuesto). Con las limitaciones que se quiera, el jazz contaba para los responsables de la cosa pública en Cataluña. Deduzco que parte de esto se ha venido abajo con la crisis, y de esos polvos, los actuales lodos. Y, aún así, existe una Associació de Músics de Jazz i Música Moderna de Catalunya, y una publicación, que editan los mismos, en la que uno ha tenido la oportunidad de colaborar. Es así que su presidente, el de la “Amjm”, aprovecha la circunstancia del debate en las redes sociales para invitar a los compañeros de Distritojazz a cualquiera de los 15 conciertos que organizaremos en septiembre dentro de nuestro Festival "L'Hora del Jazz", en su 25 aniversario”. Total, que de “abatido y mustio”, nada: pujante y “bien regadito”. Y sí, pero no.

Haciendo una excepción  a la norma de no responder ningún comentario, los responsables de la página Web toman la palabra: “no hay que confundir nunca cantidad con calidad”, avisan. “Así, los gallegos, que representan el mejor jazz que se hace en España ahora mismo y que han sido capaces de sacarse de la manga el ‘jazz palleiro’, tienen una calidad que ni de lejos tienen los catalanes”. Y para que conste: “esta web ha tenido a notables colaboradores catalanes (M. Bricullé, Albert Marqués, Vicente Zúmel,…) que han dado cuenta de la actividad musical en Barcelona y alrededores. Así que sí, sabemos de qué va eso del jazz catalán, y es por ello que (re)afirmamos que el jazz catalán está en un proceso de descomposición acelerado”.

Mejor o peor, el jazz catalán –y esto es nuevo- no sale de Cataluña; quienes si salen son los jazzistas catalanes de nacimiento o adopción, sea por su disposición de ánimo favorable, su disponibilidad o por contar con los apoyos necesarios entre los promotores y managers, lo que nos devuelve a la contestada presencia del jazz catalán en el pasado Festival de Jazz de San Sebastián (4).


El crítico, en el ojo del huracán

Inadvertidamente, la polémica va a derivar del objeto al sujeto; de la crítica a quien critica, y al oficio de crítico en general: “muchas gracias por los ánimos que nos dais desde Distritojazz a los músicos que llevamos toda la vida en esto”, apunta irónico (un suponer) Jordi Gardeñas Martínez. “¡Qué vergüenza de críticos, Dios mío!”.

Ignorantes, soberbios, eunucos (sic)… los adjetivos no faltan cuando se trata del crítico de jazz. Aún así, llama la atención la virulencia de Marce Merino hacia el estamento crítico, con pocas excepciones. “En España no hay críticos de jazz”, escribe, “el último merecedor de tal calificativo desgraciadamente nos dejó hace unos meses” (5). El amigo Marce ignora a quienes, sin ser Cifu ni pretenderlo, venimos desempeñando el oficio desde tiempo inmemorial lo mejor que podemos (6).

Sobre Motis-Chamorro escribe: Chamorro es un grande, no lo conozco personalmente, ni a Andrea Motis tampoco, pero llevo tocando esta música desde hace...aún no habían nacido los de Distritojazz y éste fenómeno de la Motis y otros chavales solo tiene un nombre: trabajo y respeto por la música”.  Su fe ciega en el buen hacer de la pareja se corresponde a la “indignación” (sic) que le produce el texto de Jaun Ez: “hace bien poquito le pregunté a Cifu, ¿qué será del jazz "no tocado" cuando tu no estés?”. Aquí tenéis la respuesta: la atrevida ignorancia”; “¿qué es peor, la ignorancia o la indiferencia?”, se pregunta Merino en otro de sus comentarios. Y se responde: “ni lo sé ni me importa”.

Siguiendo con el asunto, Eva Dénia introduce una nueva variante en la polémica cuando se refiere a los conocimientos musicales exigibles o no a quien oficia como crítico musical: “para hablar de música hay que ser músico. Y para hablar de jazz hay que saber mucha música. Díganme qué formación tienen y qué instrumentos tocan, señores críticos”. Lo que expresa Merino a su modo contundente: “de música, con todo el respeto: ni puta idea” (7). Pongamos que sea así, y deba exigirse un nivel de formación musical a todo aquel que pretenda escribir sobre jazz. En ese caso, y por la misma razón, todo aquel que manifiesta su opinión por escrito en público deberá hacer constar su condición de escritor o periodista (lo que redundaría en la calidad de la información que se transmite a través de Facebook, entre otras cosas) (8). ¿Absurdo?. Puede que no tanto.

Así las cosas, me quedo con la ponderación y el buen gusto -algo que “siempre debe exigirse”, en opinión del recordado Javier Krahe- que demuestran Pere Pons y Vicens Martín en sus respectivos comentarios: “no seamos prepotentes ni pensemos que somos la hostia, que a veces somos demasiado autocomplaciente” (el segundo); “… admiramos (desde Cataluña) la ingente creatividad y resistencia de la escena jazzística galega, el ímpetu de la nueva ola andaluza con los revulsivos Aurignac, Oliver y Julián Sánchez al frente; la constancia y la vitalidad regeneradora de los vientos de Levante (también Paissos Catalans), la lucha por subsistir de la escena de Madrid y su capacidad para asimilar las tradiciones del latin y el flamenco…” (el primero). Únase a ello el saludable sentido del humor que exhiben Pere Soto -¡cuánto tiempo sin saber de él!- y Albert Bover, con su selección de títulos cinematográficos y/o novelescos aplicables a la situación del jazz en Cataluña: “se abre el telón y se ve tocando a un grupo de músicos de jazz catalanes. ¿Cómo se llama la película? "La noche de los muertos vivientes"”.

Chema García Martínez


Notas


(2) Curiosamente, el jazz catalán, en éste caso, viene representado por un menorquín, un mallorquín, un francés y una italiana, lo que da idea de la universalidad del jazz, pese a quién pese.

(3) Al respecto de la situación del músico en España y la consabida falta de mercado léase: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/07/08/babelia/1436365819_883981.html

(4) Añádase a ello la polémica surgida en Facebook y regiones limítrofes en torno a la idoneidad de los músicos elegidos para acompañar al saxofonista Benny Golson  en su concierto de la sala Kursaal, todos ellos nacidos o residente en Cataluña (http://cultura.elpais.com/cultura/2015/07/25/actualidad/1437819663_788166.html)

(5) Por dónde, el propio “Cifu”, con buen criterio, nunca se consideró a sí mismo un crítico, ni un historiador. Su papel, en sus palabras, era el de “divulgador”; lo que me consta por habérmelo participado el propio interesado en más de una ocasión.

(6) No están todos los que son, pero sí son todos los que están: http://www.cuadernosdejazz.com/index.php?option=com_content&view=article&id=3293

(7) Permítase llamar la atención acerca de la incongruencia de reunir en una misma frase las expresiones “con todo el respeto” y “ni puta idea”, por cuanto el uso de la segunda excluye expresamente lo primero. Que donde hay de lo uno, no puede haber de lo otro: o “respeto”, o “ni puta idea”, pero las dos cosas juntas, como que no.

(7) “El que no sabe escribir”, apuntaba Florencio de Valeránica finalizando el siglo décimo, “piensa que no cuesta nada, pero es un trabajo ímprobo”. El asunto, acuciante como pocos, excede los límites de éste modesto “post”.