Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Blanco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Blanco. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de marzo de 2013


La vuelta al mundo de la trompeta en un día


Manuel Blanco, pasión pautada

Hay un trompetista que vale su peso en oro. Se llama Manuel Blanco, tiene 28 años, y no toca jazz, pero le gustaría. Ayer, domingo, tocó en el Auditorio Nacional de Música, en Madrid, el “Concierto para Trompeta y Orquesta núm. 2”, de André Jolivet, dentro de un programa dedicado al jazz y la cosa sinfónica en el que sonaron Milhaud, Bernstein, Gerhswin y Shostakovich, y aquello fue gloria bendita y santificada por la Curia Romana, el Sursum Corda, y el Papa Francisco en persona. Un descubrimiento, el muchacho.

Puede que Manuel Blanco no toque jazz, pero lo conoce. Nacido en  Daimiel, provincia de Ciudad Real, admira a Wynton Marsalis y a Chet Baker, sobre todo a éste. Su interpretación luminosa, en la que estuvo acompañado por la Orquesta Nacional de España en versión reducida, bajo la dirección de Jordi Bernàcer, revela a quien proclama con orgullo que no todo lo que ha tocado está en la partitura; “como en el jazz”, añade.

Blanco sabe que hay cosas que no están en los papeles, y lo demuestra en el “bis”, una hermosa versión de “Balada Galaica” de Iturralde en formación de cuarteto, que sus acompañantes leyeron nota por nota y él leyó directamente del interior de su alma, intermediarios abstenerse.


Jerry González, pasión desbocada

Foto: JMGM
Jerry González, el alma se le sale a cada nota que brota de su trompeta con sordina. En el Café Central, acompañado por Javier Colina, al contrabajo, y Nirankar Khalsa, a la batería, sólo toca standards (hasta ayer). Mucho Monk, alguna sorpresa (“Lester leaps in”). Jerry arranca por donde le sale y ya puedes estar al loro si no quieres verte en un aprieto; por suerte el jazz no es una ciencia exacta. 

La trompeta de Jerry es un eco doliente que traspasa epidermis e incendia corazones (solitarios o no). Pasión desbocada, irrefrenable. Jerry González -la mirada fija en un horizonte lejano situado bajo sus pies- no es Wynton Marsalis. “Ni falta que hace”, apostilla Manuel Blanco.

Pues eso.

Chema García Martínez
Foto: JMGM