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viernes, 8 de mayo de 2015



Subido a la rama de un albaricoque,

Charlie Parker ve pasar la vida


para Lúcia




hey, man, BIRD is dead
they got his horn locked up somewhere
put his horn in a corner somewhere
like where's the horn, man, where?
screw the horn
like where´s BIRD?





La inmensa plaza de Ras el-Tak rebosa de gritos y entusiasmos. En cada pared se apoya la mercancía de un vendedor ambulante. Mil corros de curiosos se hacen y deshacen en torno a los narradores, los quirománticos, los encantadores de serpientes. En el centro de la plaza, sobre un estrado provisional y bamboleante tiene lugar la tradicional justa de poetas populares que celebran a Samarcanda la incomparable, Samarcanda la incosquistable.




La crudeza del sol lo azota, se yergue y respira, ¿Qué le ocurre?. Le han propuesto el paraíso encadenado al infierno. ¿Cómo decir sí?. ¿Cómo decir no?.




Mi única ambición es tener algún día un observatorio y contemplar el cielo hasta perderme en él, con una copa en la mano y una hermosa mujer a mi lado.




A veces, en Samarcanda, al atardecer de un día lento y triste, los ciudadanos ociosos van a deambular por el callejón sin salida de las dos tabernas, cerca del mercado de las pimientas…



“Solitario en la multitud”, no aspiraba riqueza ni le envanecía la gloria. Como el “tonto” Nasrudin, su sola pretensión era la de seguir “su camino en paz, sin infringir daño ni pedir pan de favor. Sin rendir cuenta a nadie ni esperar que nadie se las rindiera. Sin ser atado por nada, ni atar a nadie.

Todos tienen alguna teoría sobre mí. Yo me pertenezco; soy, lo que soy.



Cargó con la sangre de los cultores de los hijos de la vid, y la copa le devolvió sus penas, multiplicándose en blasfemias, en gritos condenatorios, en burlas y sarcasmos contra todo lo que existe.

¡Cuánto aborrezco al copero cuando me pregunta:
Señor, ¿quieres otra copa más?
Como si alguna vez yo hubiera rechazado un vaso de vino!




Mis razones son los labios de la Bienamada y el néctar de todas las mañanas.
¿Queréis razones más poderosas que el vino y la mujer?




Quienes le escucharon en sus últimas apariciones públicas hablan de una música “extraña, anárquica, como si intentara lanzarse hacia una zona nueva e inexplorada.

La improvisación inspirada, la plenitud, el orgasmo, la borrachera mística del derviche; momento de plenitud en el que el Pájaro echaba a volar, instante sublime en que el Creador se confunde con su Creación y habla a través de su boca: “!Dios soy yo!”.




Escucha las palabras, no las doctrinas. 
Escucha el sermón, no las teorías.




Esas revelaciones de sabios y de santos
Tenidos por profetas, todos esos espantos,
Tan sólo son patrañas que sacaron del sueño
Y que al sueño volvieron, perdidos sus encantos.




Al suelo arrojemos la jarra de la reputación; ya rayó el día.
Al suelo arrojemos la jarra de la reputación y de la piedad.
Y no pidas más.
Toma en tu diestra otra el laúd, ora la cabeza de tu doncella.

¡Vino, vino, más vino rojo!




Selección de textos (por orden de aparición):

Gregory Corso, "Requiem for Bird Parker, Musician". Poema incluido en "Gasoline & the vestal lady on brattle". City Lights Pocket Poets Series. San Francisco, 2001.

Amin Maalouf, “Samarcanda”. Alianza Editorial, edición de bolsillo. Madrid, 1993.

Omar Jayyam, "Las Rubayat". "Antología de poetas persas", edición de Rafael Cansinos Asséns. Lípari Ediciones. Madrid, 1991.

José María García Martínez, “El verdadero amor de Charles Christopher Parker”. Cuadernos de Jazz, Enero-febrero 1993. Pendiente de reedición.


Fotografias realizadas por el autor de éste blog entre el 21 y el 28 del mes de abril de 2015 en las ciudades de Jiva, Bujará y Samarcanda, en Uzbekistán.

lunes, 14 de abril de 2014

 
Igor Stravinsky dirige al "Rebaño" de Woody Herman (sentado, a la derecha del maestro)
 
RECOMENDADO
 
"La noche en que Charlie Paker emocionó a Stravinsky"
por Emilio de Gorgot
 
 

viernes, 9 de agosto de 2013

Cuadernos viajeros - 2013



Charlie Parker ya no vive aquí
En este Nueva York cada vez más homogeneizado en el que todo se parece a todo, Alphabet City conserva el aire bohemio que convirtió este rincón apartado de la Gran Manzana en el foco de la contracultura durante los años sesenta del pasado siglo. Sin la aureola seudo-mítica del West Village, ni el caché del cercano Soho, este conglomerado de gentes y razas diseñado a tiralíneas, donde los judíos son mayoría, representa para los neoyorquinos un símbolo de la resistencia frente a al Poder.

Tompkins Square en llamas durante la revuelta de 1988
 
Todo cuanto sucede, o ha sucedido, aquí, tiene un mismo escenario: su “plaza mayor”, Tompkins Square. Antiguo refugio de homeless y heroinómanos vetado durante años al turismo, este rectángulo perfecto vio a un vilipendiado Thelonious Monk hurgando en la herida de sus sueños de la mano de la baronesa Pannonica de Koenigswarter, primero; y de la de Allen Ginsberg, vecino del barrio, después. Aquí se libró la batalla civil contra la guerra de Vietnam y cobró vida pública el movimiento Hare Krishna. Aquí, en una esquina del parque, a metros del mismo, vivió entre 1950 y 1954 el músico de jazz más grande de todos los tiempos: Charlie Parker.
 
 
Encajonado entre otras edificaciones de mayor altura y consideración, el inmueble de estilo “gótico-revival” pasaría desapercibido de no ser por las placas que, ancladas en lugar visible de la fachada, nos recuerdan a quién allí vivió. A su izquierda, la “Hermandad Evangélica de Tompkins Square, establecida en 1895 por el Dr. Bernard Angel”.
 
Las ventanas permanecen herméticamente cerradas. Imposible saber si el piso cuenta o contaba con algún balcón o zona ajardinada en su parte trasera; su altura, por debajo del nivel de la calle, hace suponer que las vistas desde su interior no den para mucho. En el cenit de su carrera, esto es a lo que podía aspirar el más grande músico de jazz de la historia. Si se busca una lección de humildad, no se encontrará mejor.
 
“En el fondo de su corazón, “Bird” quería ser un buen padre de familia”, me contó Max Roach años ha. “Soñaba con llevar otra vida, pero, para su desgracia, había quien le perseguía a todos lados, y le acababa llevando por el camino erróneo”. La patética aspiración de Charlie Parker por llevar una “vida normal” en familia junto a Chan Richardson y sus tres hijos, aquí quedó enterrada.  
Chan, "Bird" y Kim Parker
 
Un cartel escrito a mano conmina a no llamar a la puerta. Llamo al número de teléfono que figura en el mismo. Nadie contesta. Ni un visitante, excepto yo mismo. Decididamente, no parece  que el lugar constituya un agitado centro de peregrinación.
-          “Aquí vivió alguien importante”, me suelta un vecino del barrio que me ha visto apostado frente a la puerta del inmueble.
-          “Por eso han puesto las placas”, le contesto.
-          “Si no fuera importante, no las hubieran puesto”.
-          “Va a ser eso”.
Chema Gacía Martínez (texto y fotos, excepto Blanco y Negro)  


domingo, 7 de abril de 2013


Los locos y los mitos

A propósito de la exposición “Maestros del Caos” y otros propósitos

Charlie Parker no era un músico más; era un dios
Hampton Hawes


El caos es un agujero en el suelo de unos 300 metros de profundidad sin vistas al exterior cuya utilidad consiste en recordarnos su misma existencia. Se define como la no-existencia, la ausencia de orden y de referencias, aka la "confusión total” (crucigrama de El País, sábado 6 de abril de 2013).

Caos.
(Del lat. chaos, y este del gr. χάος, abertura).
1. m. Estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos.
2. m. Confusión, desorden.
3. m. Fís. y Mat. Comportamiento aparentemente errático e impredecible de algunos sistemas dinámicos, aunque su formulación matemática sea en principio determinista.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados


El caos, en jazz, se llama “free jazz”: el jazz ha muerto varias veces a lo largo de su corta pero intensa historia. Para muchos murió a finales de los 60 con el free jazz, considerado el caos hecho música o la música hecha caos (Diego Sánchez Cascado, “Reflexiones sobre la muerte del jazz”). 

Hoy, los enemigos del “free jazz” son los propios músicos de free jazz, por donde el “free jazz” se ha transformado en su contrario. La modernidad del jazz es “anti-free”, Wynton Marsalis o Ken Vandermark, tanto da el uno como el otro. La modernidad en jazz es Ornette Coleman, que nunca tocó “free jazz”.


No cabe duda de que hay (todavía) personas que tocan algo muy similar al “free jazz” practicado en Nueva York en la década de 1960, pero es igualmente indiscutible que las corrientes más innovadoras de la música afroamericana asociada con la tradición del jazz van por otros derroteros hoy en día.

Wade Matthews 
“Improvisando. La libre creación musical” (Turner Música. Madrid, 2012)



"Maestros del Caos"

Aquí, el free jazz pasó de largo, con algún matiz. En Madrid estaban Orgón espantando al personal, y en Barcelona Perucho, que no tocaba free, al que la dirección de Zeleste pagó por no tocar en el local. Cuando, pasados los años, quisimos recuperar el tiempo perdido, ya era tarde.

El “free-caos” murió por imposibilidad, o por aburrimiento, o porque los mismos músicos que lo interpretaban no estaban preparados para enfrentarse al caos del día a día. Con ésto que el "free jazz" es es rito y representación, repetición, alteridad, orgasmo. En Art Ensemble of Chicago –que no es un grupo de “free jazz”- es teatro y sueño, auto sacramental y exorcismo selvático, Calderón y King Kong.  

… y, sin embargo, nunca el jazz fue más libre que en Nueva Orleans.



Improvisar es como vivir un trance espiritual, no es algo que se pueda analizar mediante la razón.
Sonny Rollins

El caos vuelve al comienzo de los tiempos, que es la vanguardia; a la fascinación de la imagen por sí misma, luces y sombras de Murnau; al rasgo desnudo, la línea ausente de artificio; a Altamira; a Picasso.

Maestros del caos: hitos y ritos, Picabia y Coltrane y Joeseph Beuys, Basquiat, Don Cherry, Orfeo, Fauno, Charlie Parker, Miles Davis, Peter Brötzmann... el maestro del caos intuye su propia fragilidad, que es la nuestra, mientras nos conduce por los caminos que conducen al abismo para salvarnos de caer en él.


"Maestros del Caos"

Di el repudio a la Hija de la Razón y en casa a la Vid introduje...

Quienes tuvieron la oportunidad de tocar junto a Charlie Parker coinciden al señalar que, del mismo modo que nunca se paraba a cortejar a la mujer que pretendía, jamás se molestó en escribir arreglos ni preparar el repertorio. Su existencia toda se definía en tiempo presente y en la necesidad de acceder al estado de vacío interior, de aniquilación del ego, lo que le distinguía de todos los jazzistas: la improvisación inspirada, la plenitud, el orgasmo, la borrachera mística del derviche; momento de plenitud en el que “El Pájaro” echaba a volar, instante sublime en que el Creador se confunde con su Creación y habla a través de su boca: ¡Dios soy yo!.

Cuando tomo en mi diestra un vaso de vino, por la dicha de esa hora,
me embriago de alegría y de emoción, y pierdo mi juicio.
En ese momento se producen los milagros en todo sentido:
temperamento fogoso, inspiración y un mar de palabras...

Exploradores de lo desconocido, los mediadores –locos egregios, santos más allá de la santidad- iluminan el tránsito hacia la Sabiduría, ese es su trabajo, el que se les ha encomendado.

"Maestros del Caos"

En Brasil, los maestros del caos invitan sonrientes a integrarse en la rueda sin principio ni final, indiferente si el convidado es un iniciado o no; aún así, existe una oficialidad del Candomblé y un orden establecido más allá de ningún orden. Sabemos que los Orishas nos contemplan. Yemanyá, Oxúm, Changó, Ogum: el santo/Orisha habita entre nosotros. Ahora, la personalidad terrenal de quien ha sido “tomado” se diluye para hacer sitio al Visitante hecho carne.
Si un momento te muestra su cara misteriosa,
punto se sumerge en la tiniebla umbrosa,
donde, en su Eternidad, se recrea con el drama eterno, 
en que el autor y actor son una cosa.


¿Quiénes son éstos que miran sin mirar?. ¿Cómo han llegado hasta aquí?... se nos dice que han estado un mes encerrados preparándose para el acontecimiento, pero eso no alcanza a explicar cuanto observamos, los besamanos y las genuflexiones, los ojos en blanco y el grito multiplicado por ciento en el despertar del sueño del “YO" y el retumbar de los tambores, en Candomblé llamados “Rum”, “Lee” y “Pi”.

El rito -grito blasfemo, burla y sarcasmo, sensualidad a flor de piel- nos introduce en el ámbito de lo sagrado. Su objeto es el de traspasar las fronteras de la razón a través de la subversión y la catarsis. En el Candomblé, el rito es esfuerzo colectivo, transgresión imprescindible para la necesaria regeneración; sustitución de un orden terrenal por otro superior nacido del propio desorden (del caos).

La historia del jazz es un eterno caminar hacia el caos a través del rito. Los sacerdotes del jazz transitan por los territorios del inconsciente, noche tras noche. Su ayuda nos resulta imprescindible para viajar de una orilla a otra del abismo que se abre a nuestros pies. Sin ellos, estaríamos perdidos.


Al amanecer, Parker y sus compañeros de piso solían acudir a Sheridan Square. "¿Quieres ver a Alá?", les decía. "Mira al Este, allá abajo, por Broadway. Mira cómo aparece el sol, Ese es Dios, todo lo que puedes ver y todo lo que no puedes ver es Alá."


Chema García Martínez




Las citas relativas a Omar Khayyam ("Rubayat") y Charlie Parker proceden de “El verdadero amor de Charles Christopher Parker”, publicado en Cuadernos de Jazz nº 14 (1993), pendiente de reedición.

Entrevista a Sonny Rollins por Chema García Martínez (El País-Babelia, 08/07/2006)

“Reflexiones sobre la muerte del jazz” (Diego Sánchez Cascado). Publicado en Tomajazz http://www.tomajazz.com/perfiles/reflexiones_muerte_jazz.htm

Todas las imágenes, excepto las indicadas, así como los vídeos, fueron tomadas por Lúcia Araujo y el autor del texto durante la ceremonia de candomblé celebrada en terrero de Santa Catarina, en Bangu, Río de Janeiro, la noche del sábado 19 de enero de 2013.

"Maestros del caos. Artistas y chamanes" en CaixaForum (Madrid, Paseo del Prado, 36). Hasta el 19 de mayo (fotos: JMGM).



lunes, 14 de noviembre de 2011


La música de las hierbas

En torno a Charlie Parker y Dexter Gordon, y una dama llamada Donna Lee y un campo de fútbol en Moratalaz

http://www.cuadernosdejazz.com/index.phpoption=com_content&view=article&id=1894