lunes, 3 de mayo de 2010

AGUSTÍ FERNÁNDEZ: "LA MÚSICA NO SE TIENE QUE ENTENDER"

foto: J. M. García Martínez

Su disco grabado en el Festival de Jazz de Sigüenza, ha sido seleccionado por “All About Jazz”


Agustí Fernández, pianista e improvisador: “la música no se tiene que entender”

Es uno de los nombres indiscutibles en el campo de la música improvisada en Europa. Miembro del Evan Parker Electro-acoustic Ensemble, colaborador habitual del contrabajista inglés Barry Guy y líder de sus propias formaciones, Agustí Fernández (Palma de Mallorca, 1954) pasa más tiempo viajando de concierto en concierto por el Viejo Continente que en su terruño barcelonés: “las cosas van mejorando, aún así, todavía no me puedo considerar profeta en mi propia tierra”. Fernández, el primer músico español en grabar para el sello ECM, está de regreso tras una extensa gira por Polonia, Alemania, Austria y Holanda, junto a Mats Gustafsson (saxos) y Peter Evans (trompeta): “allá donde íbamos nos venía la gente para preguntarnos por el incidente del espectador que llamó a la Guardia Civil en el Festival de Jazz de Sigüenza porque lo que escuchaba, según él, no era jazz, ¡pero si ni siquiera nosotros mismos, los músicos, sabemos distinguir qué es jazz y qué no lo es!. Así que, la próxima vez, iré a consultar con la Benemérita si el último Herbie Hancock es jazz o no”.

Pregunta. Y, mire por donde, le acaba de ser concedido uno de los premios “All About Jazz” a “mejor disco del año” por “Un llamp que no s´acaba mai” grabado en Sigüenza, en el año 2007.

Respuesta. Uno nunca deja de sorprenderse con las casualidades que le depara la vida... el caso es que tenía muchas ganas de tocar con John Edwards (contrabajo) y Mark Sanders (batería). Ambos proceden de la escuela de improvisadores ingleses, con la que tengo mucho contacto. Son 2 músicos que me estimulan enormemente, y es un sentimiento recíproco. Antes de grabar este disco había tocado con ellos en Londres, acompañando a Evan Parker, pero nunca a trío, hasta que el director del Festival de Mulhouse me propuso hacer algo que nunca hubiera hecho, y así nació el trío. El de Sigüenza fue nuestro segundo concierto.

Pregunta. Un concierto muy especial…

Respuesta. Sobre todo por el público de Sigüenza, que es muy especial. Es un público virgen a este tipo de “improvisación libre” y, precisamente por eso, es muy receptivo. A veces te encuentras con otro tipo de público más educado musicalmente que espera algo muy concreto y termina decepcionado. Allí no esperan nada y reciben lo que se les ofrece de una manera totalmente abierta. Eso favorece la comunicación. Fue un concierto maravilloso, la capilla de San Roque llena hasta los topes, el entusiasmo cuando acabamos… al final, resulta que es más arriesgado tocar este tipo de música en un festival de jazz de los grandes.

Pregunta. Volviendo al tema que tanta polémica ha generado, ¿diría que la música que interpreta en este disco es jazz?.

Respuesta. Duke Ellington decía que él no hacía jazz, sino música. Charlie Parker igual; y John Coltrane. Yo sigo esta tradición. Hago música, no jazz. La diferencia es que ellos vivieron en el siglo pasado y yo en el 2009, y la mía, es una de las maneras de hacer música hoy en día.

Pregunta. Para muchos, la escena de la música improvisada resulta desconocida y fascinante.

Respuesta. Sobre todo en Europa, la escena de la improvisación es enorme, en todos los países hay grandes improvisadores, festivales, casas de discos, periodistas y un público pequeño pero muy fiel. Por ejemplo, a nuestro concierto en Austria vino gente desde Hungría y Rumanía. Las personas a las que les gusta esta música son fans para toda la vida. Es todo un submundo “underground” comparado con las grandes instituciones culturales. Para ellos no existimos. Pero existimos. Y mantenemos la consigna de mantenernos lejos del aburrimiento y las subvenciones del Estado. Con esto que, al final, esta música existe porque nosotros queremos que exista. Las subvenciones y los grandes números nos dan igual. En este sentido sí soy un músico de jazz, porque vivo en el espíritu del jazz, aunque no en la letra.

Pregunta. ¿Qué recomendaciones le haría a quien acude por vez primera a uno de sus conciertos?.

Respuesta. Solo hay una regla: escuchar lo que se le ofrece sin prejuicios. Abrir los oídos y dejarse llevar. Yo me he encontrado con alguno que ha venido a un concierto mío arrastrado por un amigo y me dice: “no he entendido nada pero me ha encantado”. Perfecto. La música no se tiene que entender. Te gusta o no.

Pregunta. En estos días presenta Vd. otro disco, “Some other place”, a dúo con Barry Guy.

Respuesta. Es un disco del que ambos estamos particularmente satisfechos. Alguno dirá que eso de grabar un disco entre dos está “tirado”, sin embargo, ha sido una labor muy compleja, imagínese que, tras grabarlo una primera vez, pensamos que el material no estaba a la altura, y volvimos a grabarlo. Y luego vino el intenso trabajo de posproducción hasta que dimos con la idea que queríamos expresar. Porque este disco no es una mera recopilación de temas sino una secuencia con un principio y un final. Y tampoco es un disco de improvisaciones sino de composiciones, y eso es lo que le diferencia del de Sigüenza.

Pregunta. Su relación con Barry Guy se extiende a otros varios proyectos, incluida el “Trío Aurora”, junto al baterista Ramón López.

Respuesta. Barry es uno de esos fenómenos extraños que produce la música improvisada de cuando en cuando, como Cecil Taylor, por ejemplo. Le conozco desde el año 2000. Aquel año, él tenía un “bolo” con su orquesta, por entonces la pianista era Marilyn Crispell, pero hacerla venir de América para un concierto no salía rentable. Fue ella la que me recomendó a Barry. Luego, a través de estos proyectos, hemos llegado a un entendimiento basado en 2 cosas: lo que podemos y lo que queremos hacer. Y hasta ahora.

Pregunta. ¿Cómo definiría la música de “Some other place”?.

Respuesta. Para mí, es un disco de música contemporánea en el sentido amplio. Trata de 2 músicos que son compositores e intérpretes al mismo tiempo y se reúnen para hacer música juntos y dar relevancia a las cosas que les unen. También habla de la búsqueda de un contenido espiritual en la música, allá donde el fondo y la forma coinciden al 100%. Es entonces cuando la música se vuelve transparente. Y la música transparente es la única que puede llevarte a un estado espiritual. Estas cosas ocurren únicamente cuando tienes al lado a alguien como Barry Guy, que es mucho más que un músico. En Barry, 2 notas son un mundo.

Pregunta. La música de “Some…” está llena de contrastes a menudo violentos.

Respuesta. Se trata de que el oyente permanezca alerta sin saber lo que va a venir a continuación; evitar que la escucha sea “demasiado placentera” y que cada nota constituya una sorpresa. No hemos pretendido asustar al oyente sino despertarle los sentidos.

Pregunta. Que alguien como Vd. haya colaborado con el cantaor Miguel Poveda entra dentro de lo previsible, pero que Vd. haya tocado con Peret, eso sí que resulta difícil de encajar…

Respuesta. Lo entiendo, pero tiene su explicación. Fue en las navidades del 79 al 80. Acababa de llegar a Barcelona y Peret necesitaba un pianista para una de gira por Sudamérica, hizo un casting y me cogieron por mi experiencia como rumbero junto a Gato Pérez, con quien grabé 3 discos. Viajamos por todo el continente, de Venezuela a Argentina, tocando el “Gitano Antón” y todo aquello. Algunos conciertos se anularon pero, en general, fue un éxito. El recuerdo que guardo de Peret es que es un gran profesional, sabe lo que hace y cómo venderlo. Eso fue justo antes de que se convirtiera en pastor evangélico.

Pregunta. De un guitarrista a otro: Vd. acaba de editar en su sello un disco grabado en Barcelona a dúo con Derek Bailey, toda una referencia de la música improvisada en el último medio siglo (“A silent dance”).

Respuesta. Derek vivió entre 2001 al 2005 en una casa particular del carrer del Pi, solo que no lo sabía nadie. Decía que los aeropuertos de Londres están demasiado lejos de la ciudad y el de Barcelona está más cerca. Estaba ya muy mayor. De hecho, aquel concierto en La Pedrera fue el último que dio en público. Estaba ya muy enfermo, tanto que advirtió previamente de que “muy probablemente” iba a ser un concierto de Agustí solo. El día del concierto subió en un taxi hasta el Paseo de Gracia, tocó, y se metió en otro taxi de regreso a casa. Gracias a mi “manía” de grabarlo todo en mi “minidisc” ha podido ver la luz esta grabación única.

(Versión íntegra de la entrevista publicada en El País 06/02/2010 con el título "Mantengo la consigna de alejarme del aburrimiento y del Estado")

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