jueves, 31 de enero de 2013

JORGE PARDO


 foto: JMGM

Un saxofonista en el corral

Emerge Jorge Pardo por entre el público, flauta en boca, interpretando a Falla de aquella manera. El mensaje es el mismo, cambia el marco: el Corral de la Morería, tablao de los antiguos, con aspecto de casa solariega manchega. Y hay público festero y ruidoso, y un trasiego incesante de camareros, venga el vino y las bandejas de ibérico; inevitablemente, la barra queda demasiado lejos.

Nixon y Reagan estuvieron aquí, también el Ché; el flamenco no conoce de ideologías.

Jorge está tocando: silencio en la sala. Los japoneses de las primeras filas y las muchachas de hiyab guardan memoria gráfica del momento, por si acaso; ¿de dónde ha salido este tipo?.

Jorge Pardo: mejor músico europeo de jazz del 2012, habitante de ningún lugar. Jazzista en tierra flamenca, flamenco allá donde va.

La “estrella invitada” de la velada ha salido por donde vino, vuelvan al escenario ellas y ellos, y qué guapas están ellas con sus floripondios y sus faralaes, y cómo canta este Yeyé de Cádiz, que da gusto oírle. A poco estará Jorge de vuelta, la melena al viento, y el saxofón entremezclándose por entre los volantes y las camisas negras a este punto empapadas en sudor.

Apoyado en el quicio de la mancebía, el saxofonista es uno más entre los flamencos. Sus requiebros pellizcan el alma y hacen brotar fuego de las piernas de los/as bailaores/as, dale que dale, que hasta Blanca del Rey se ha subido a dar vueltas en torno a los dorados de un instrumento musical que nunca se ha visto en lugar como este.

Jorge hace lo de siempre, lo de nunca, y no hay otro que se le aproxime.

Chema García Martínez
Corral de la Morería, 30 de enero de 2013




Blanca del Rey y Jorge Pardo en el Corral de la Morería (28/01/13)

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