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miércoles, 1 de julio de 2015


HOY EN EL PAÍS

Carlos Carli acompañando a Woody Shaw en el Café Central
Foto: Ernesto Walfisch (cortesía de Lo Otro)


Carlos Carli, maestro de la batería

El músico hispanouruguayo era uno de los artistas más solicitados en la escena del jazz madrileño

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martes, 7 de abril de 2015


Todos con Carlos Carli

Su imagen otoñal y afable forma parte ineludible del paisaje jazzístico madrileño. Carlos Carli es historia viva del género en nuestra ciudad, ya sea en su faceta de acompañante o como líder de sus propios conjuntos. Ahora, el veterano batería pasa por momentos difíciles a causa de la dolencia que le mantiene alejado de los escenarios. “Va por ti, Carli” es el título del concierto-homenaje que va a tener lugar ésta noche, a partir de las 21:00 h. en Clamores Jazz (entrada 10 €), con la participación de, entre otros, Pedro Iturralde, Jayme Marques, Pedro-Ruy Blas, Eliseo Parra, Connie Philip, Miguel Ángel Chastang, Joaquín Chacón, Richie Ferrer y los grupos Speak Jazzy y Skytrain. Lo recaudado irá destinado a sufragar los gastos derivados del tratamiento sanitario a que está siendo sometido el homenajeado.

En Carlos Carli no se sabe dónde comienza el músico y dónde termina la persona: “sólo una vez en mi vida trabajé en otra cosa que no es la música, y fue para huir de Uruguay”. El futuro astro de la batería dejaba tras de sí una infancia solitaria en 25 de Agosto, el pueblo de apenas 3 mil habitantes donde nació situado “a demasiada distancia de todos los sitios”. La radio era su único contacto con el mundo exterior: “un día escuché a Louis Armstrong y a Miles Davis, y mi vida cambió”. Decidido a hacer de la música su vida, se empleó como repartidor del diario El Heraldo en la línea de ferrocarril que cubría el trayecto entre las ciudades de Florida y Montevideo: “mi único empeño era reunir el dinero suficiente para escapar”.

Con los Betchers viajó a Buenos Aires tocando Rock & Roll: “mi experiencia tocando rock no fue nada de otro mundo”, puntualiza, “pero sirvió para afianzarme en mi deseo de convertirme en músico profesional”. De Argentina a Brasil y España. En 1977 Carli recaló en el que habría de ser su nuevo y definitivo hogar. Pronto, sus servicios iban a ser requeridos por lo más granado entre los intérpretes de jazz nacidos o residentes en la Villa y Corte, de Jorge Pardo a Jean-Luc Vallet, Jerry González y Pedro Iturralde: “tengo mucho que agradecerle a Pedro”, apunta. “Llevo casi 3 décadas con él, en éste tiempo he visto pasar unos cuantos pianistas y contrabajistas, sin embargo yo sigo”. Lo que no tiene de locuaz, lo tiene de humilde. “El maestro”, como es conocido en el medio, se declara apenas un aprendiz: “yo he tenido la suerte de tocar con músicos muy buenos, y cuando uno alterna con tanta gente buena la exigencia es constante”. A lo largo de su extensa y fructífera carrera, Carli ha compartido escenario con Woody Shaw, Pat Metheny y Paquito d´Rivera, a quien dio cobijo tras proclamar el saxofonista su voluntad de no regresar a Cuba. “Yo no puedo venir a Madrid sin verme con Carli”, declaraba el cubano en su última visita a nuestra ciudad. “Le debo mucho a éste hombre”. Fuera del jazz, Carlos Carli ha hecho sus bolos con Enrique Morente, Pata Negra y el brasileño Ivan Lins. En el año 2009 editó “De dónde vengo”, disco en el que saldaba cuentas con su pasado; composiciones originales de Astor Piazzolla, Jaime Roos y Chico Novarro para un cuarteto de ilustres expatriados del que formaban parte, además de Carli, los argentinos Horacio Fumero y Guillermo Calliero, y el uruguayo José Reinoso. Jazz de altas miras con denominación de origen rioplatense. Inexplicablemente, “De dónde vengo” pasó desapercibido al momento de su edición: “uno termina por preguntarse para qué sirve editar un disco si va a terminar regalándoselo a los amigos”.  Próximo a los 70, Carli “se siente rejuvenecer” al contacto con sus jóvenes alumnos de la Escuela de Música Creativa: “la gente sale de las escuelas de jazz lista para el combate. Hoy en día, el que no quiere saber, es porque no quiere”.

Chema García Martínez


PD: por si interesa, existe una fila cero a nombre de Carlos Carli Fernandez en el Banco de Sabadell (ES 33-0081 -0575- 71 -0001002404).

viernes, 12 de junio de 2009

El último vals en el San Juan Evangelista


Guillermo Calliero, trompeta; Horacio Fumero, contrabajo y Carlos Carli, batería durante su actuación el viernes 8 de Mayo de 2009 en el C. M. San Juan Evangelista. Fuera de cuadro: José Reinoso, piano.
foto: Marirosa Tenore

Hace unos meses, cuando Jazz y otras Hierbas recomenzaba su andadura, escribí algo acerca de la vida después de la vida y la necesidad de reinventarse cuando, se supone, uno ya está inventado y en edad de vivir a cuenta de lo vivido. Hay quien entiende la vida como un morir y un nacer constantes y contra la virtud de institucionalizar nuestra existencia está la virtud de mandarlo todo a freír puñetas.

Lo dicho, aplíquese al reciente anuncio de defunción por derribo del Johnny. Han sido cuarenta años acudiendo cada de cuando en cuando al que, para algunos, ha sido nuestro verdadero hogar, en el que hemos visto y escuchado todo los que merece la pena verse/escucharse y donde hemos realizado todo cuanto puede concebirse, y lo que no, también. Al final, la fuerza de la costumbre hizo que nos sintiéramos invulnerables. El Johnny por los siglos de los siglos: cualquier otra opción resultaba, simplemente, inconcebible. Hasta el día en que el suelo tembló bajo nuestros pies.

El Yoni, se nos anunció de sopetón, cierra sus puertas quien sabe si para siempre. La peor de nuestras pesadillas tornábase realidad palpable y fehaciente. Y lo que iba a ser una cosa –el concierto de fin de temporada- se convirtió en un coro de ayes y lamentos por parte de quienes acudieron a decir adiós con el corazón que con el alma no puedo y aún se resistían a creer que nuestra querida mole de cemento gris fuera a ser demolida. Luego vino la música y con ella se fueron nuestras penas, y más luego, una multitudinaria cuchipanda de despedida al más puro estilo del San Juan, sin discursos y con tinto de Valdepeñas. Nadie de entre los presentes perdió un minuto en lamentaciones. El rey ha muerto, viva Alejandro Reyes y la madre que le parió, a él y a los colegiales.

Alguno puede pensar que la muerte del único Club de Música “y” Jazz del mundo es condición imprescindible para que la anciana institución reemprenda el vuelo convertida en mariposa, y es muy posible que así sea. Morir de certidumbre o morir para volver a la vida y seguir soñando… morir como un alzar el vuelo sin alas, sin ojos y sin cuerpo, que dijo el poeta. Los poetas, llámense Elías Nandino o Steve Lacy, siempre mueren para seguir viviendo, muchos entre ellos murieron en repetidas ocasiones sobre el mismo escenario colegial. Fue así que, en el San Juan, el sonido de la sorpresa, el jazz, o sea, se hizo carne y habitó entre nosotros.

Con ello que pueden tirar el sitio y reducirlo a escombros que el Yoni -un estado de ánimo mucho más que un edificio- permanecerá vivo en el corazón de muchos. La distancia, que nadie lo dude, nunca será el olvido…

Esta lúcida conciencia
de amar a lo nunca visto
y de esperar lo imprevisto;este caer sin llegar
es la angustia de pensar
que puesto que muero existo.
(Javier Villaurutia)

Dato para la historia: se da el caso de que la última pieza que pudo escucharse en el sacrosanto espacio del San Juan Evangelista fue, precisamente, un vals: “Pepe´s Waltz”.

Carlos Carli en el Johnny

foto: Marirosa Tenore

A las barricadas

El día 26 de Junio a las 21:00 se va a celebrar un concierto donde se dará lectura a las adhesiones recibidas y otras noticias de interés. Tan pronto sea posible, se informará del Programa y el modo de acceso al Salón de Actos.

Adhesiones ala causa

La forma de hacer efectiva vuestra adhesión será copiando el texto que sigue a continuación añadiendo al final del mismo vuestro nombre y apellidos, DNI, Ciudad y País y enviándolo por correo electrónico a:
mttadhesionesjohnny@gmail.com

MANIFIESTO

Por la libertad, la cultura y la pluralidad: UNICAJA, “¡El Johnny no se cierra!”
Ante el anunciado cierre por sorpresa del CMU San Juan Evangelista, los abajo firmantes, ex colegiales, colegiales, protagonistas o partícipes de las múltiples actividades organizadas por el Colegio a lo largo de sus 43 años de existencia, gentes de la cultura o de la universidad y ciudadanos/as en general, decimos a la opinión pública:

1. El CMU San Juan Evangelista ha sido y es parte de la obra social de Unicaja y, como tal, realiza una impagable labor que ha permitido que muchos jóvenes procedentes de los más diversos lugares de España hayan podido acceder a la universidad en condiciones económicas asequibles. Una obra social de ese calado no puede desaparecer de la noche la mañana.

2. EL CMU San Juan Evangelista ha sido y es un foco de difusión cultural insustituible hacia la Universidad, la ciudad de Madrid y, a través de los medios de comunicación, también hacia el resto del país. Cuenta con el más antiguo y activo club de jazz de España; se ha convertido en un templo del flamenco en Madrid, ayudando a lanzar a muchos jóvenes valores de este arte secular; ha puesto escenario y proyector a cuantas manifestaciones teatrales y cinematográficas intentan abrirse paso en el panorama cultural, siempre al lado de la innovación y la vanguardia, y ha colocado atril y altavoz a quienes han querido compartir reflexiones y propuestas.

3. El edificio del CMU San Juan Evangelista fue una referencia arquitectónica desde su fundación y si ha perdido parte de su interés, ha sido precisamente por las reformas posteriores, que han ido alejando el concepto arquitectónico de la pieza de su frescura inicial. El edificio debe y va a volver a ser referencia y actualidad como propuesta arquitectónica de calidad.

4. El CMU ha sido y es un símbolo de la lucha por la libertad y la democracia en España. El compromiso de buena parte de sus colegiales, especialmente en la década de los 60 y los 70, hizo que su contribución fuera importante en las conquista de las libertades y convirtió al colegio en un elemento agitador de primer orden en el mundo universitario. Ahí nació el “espíritu del Johnny” que ha marcado para siempre el día a día del Centro.

Sólo por estas razones es poco cualquier esfuerzo para que una institución como el San Juan pueda continuar su labor dentro de la Universidad española. El pretendido cierre del Johnny sería un verdadero ERE contra la cultura y la libertad, acogido subrepticiamente al paraguas, siempre recurrente, de la crisis.

Por todo ello pedimos a Unicaja, propietaria del colegio, a la Universidad Complutense y al resto de autoridades académicas y universitarias, que hagan todo lo que esté en su mano para que el SAN JUAN EVANGELISTA siga existiendo.

Nombre y Apellidos DNI ó documento acreditativo Ciudad (Pais)