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martes, 4 de diciembre de 2012


Chick, Jacky, Malik, Jorge Pardo, Pedro Picapiedra

Recuerdos de 2 días de música




Chick Corea Trío. Auditorio Nacional de Música, Madrid. Domingo, 2 de diciembre.

Sonríen. Se aplauden. Se quieren.

El líder toma el micrófono para contarnos lo que va a tocar: “vamos a empezar y luego vamos a continuar”. Las cosas claras.

“On Green Dolphin Street”. El standard como (verdadero) refugio de la libertad.

Brian Blade (BB): movimientos que no siempre terminan en el parche. De repente, un uppercut inesperado, fulgurante. Desde Tony Williams que no se veía nada semejante.

“´Round midnight”, el tema con su apóstrofe antes de la erre y su “intro”, que no todos tocan. Lo mejor del concierto resultan ser las introducciones del pianista (no electricity, please).

Después de Shorter, resulta aleccionador escuchar a Blade ocupando su lugar en un trío “de repertorio”.

Enredados en la “música que suena a música” (but we like it)

Mientras Christian McBride mantiene los pies en el suelo, Brian Blade vuela muy alto. Tierra y aire, sol y sombra, física y química. El pianista abandona el teclado para marcarse unos pasos de baile.

Han sido 55 intensos minutos de concierto. Lo bueno, si breve...

Encore: el trío con Niño Josele y Jorge Pardo y “My foolish heart”. Chick Corea ha conseguido lo imposible: que Josele salga al escenario sin corbata. La interpretación del tocaor resulta especialmente conmovedora.

Cuando el “corazón español” de Corea rezuma felicidad, sus baterías buscan la puerta de salida En “Spain” (?), BB interpreta el peor solo que nunca se le ha escuchado. El flamenco es lo que tiene, cuando no se conoce de qué va el asunto. B. B. suple su ignorancia en la materia acompañando a los allí presentes con algo que se parece mucho a una batucada y muy poco a lo que supuestamente debería parecerse. Noticia: incluso él es falible (but we like him).





Jacky Terrasson. Piano solo. Instituto Francés de Madrid. Lunes, 3 de diciembre.

Los franceses invierten en sus artistas y los llevan de gira por provincias. Aquí, tiramos piedras sobre nuestro propio PIB (Producto Interior Bruto). Así nos va.

La música de JT es rapsódica, lírica, inconcreta (temas encadenados, aires diversos en constante mutación), perfectamente inofensiva.

Lo que empieza con Tizol-Ellington (“Caravan”) termina en Wacko-Jacko (Michael Jackson). Y hay un “C´est si bon” perfectamente irreconocible, y una “Marsellesa” que supuestamente sonó y nadie escuchó, salvo JT, y algunas cosas que uno escuchó y no sonaron. Lo normal.

De Michel Petrucciani a Jacky Terrasson va un trecho. El que separa al genio (Petru) del que no lo es (JT). 

En este mismo recinto ofreció Malik Yaqub un memorable concierto del que existe crónica (véase post correspondiente en este mismo blog). Aquella fue una de sus últimas apariciones sobre un escenario. Al día siguiente, estaba de vuelta en su lugar de trabajo: la calle.





Homenaje a Malik Yaqub. Clamores Jazz. Lunes, 3 de diciembre.

No fue un homenaje al uso sino otra cosa más pequeña/entrañable/hermosa… al homenaje a Malik acudieron sus seres queridos, los más cercanos, quienes le hicieron la vida más fácil, su taxista que le traía y llevaba a Madrid, sus fans, Sol, Marisa, el personal médico que le atendió en sus últimas horas, y Arthur, el hermano del artista llegado desde NY para el acto. Sobre el escenario, Nirankar Khalsa, organizador del asunto, plus Héctor Oliveira, Tony Heimer, Manolo Calleja, Richie Ferrer, Carlos Carli, Irene Albar, la cantora Patricia Villacañas…

Jorge Pardo ha llegado a prisa y corriendo de su concierto con El Negri. Lleva su flauta y su genio, y su arte. Es un grande, y no sólo por su música.

A un lado del escenario, Richie pregunta quién se sabe alguna pieza de Malik, aunque la pregunta más bien sería si hay alguien capaz de tocar la música de Malik y no estar loco. Manolo propone “Blues para Madrid”, pero no hay quorum…. Finalmente, se llega el acuerdo y Jorge, y Tony, Richie y Nirankar interpretan una azarosa y swingeante versión de “Los Picapiedra” (dícese de la sintonía de la serie homónima), pieza que servía a Malik para atraer al público no necesariamente juvenil que pasaba a su lado por la calle y sacarle unas perrillas.

Vilmaaaaaa….

Chema García Martínez

jueves, 18 de octubre de 2012


Malik Yaqub, durante el homenaje que se le tributó en la sala Clamores Jazz, con motivo de su 75 aniversario.

Hoy en El País

Muere el rey del jazz que regalaba su talento en Callao

El saxofonista estadounidense Malik Yaqub murió el martes de un enfisema




El autor de este blog agradece al maestro Javier Nombela la cesión de las fotografías que ilustran este enlace.

miércoles, 17 de octubre de 2012


Bill Evans: "Peace piece" (1958)


En paz

Cayó su cabeza sobre el teclado
casi rozándolo.
Casi tocándolo con la frente.

Sus manos, instrumentos de lo imposible,
tornaron guantes de seda
más allá del dolor.

No cruzó palabra con nadie.

Hacía tiempo que Bill Evans vivía en algún lugar lejos de todo,
de todos,
envuelto sobre sí mismo.
Apenas, una sombra.

Aquella noche, en Balboa Jazz,
el poeta se hizo carne,
y su carne, música

… y su música se perdió en el frío aire de una noche de invierno.

Chema García Martínez

Dedicado a la memoria de Bill Evans y Malik Yaqub, fallecido ayer, martes, en la ciudad de Madrid.

lunes, 6 de abril de 2009

Malik Yaqub donde merece

Malik Yaqub & Joachim Kühn: encuentro en el metro madrileño
foto: J.M. García Martínez

LA CLAVE le descubrió tocando en la calle: Malik Yaqub/Yacub, norteamericano de Texas, en torno a los setenta años, y un periplo personal y profesional apasionante en la compañía de Miles Davis, John Coltrane, Haile Selassie y el presidente egipcio Nasser. El que un día fuera considerado como “el mejor saxofonista de jazz del mundo”, llegó al punto de preferir las aceras de la gran ciudad a ceder a la explotación de los dueños de clubes y los organizadores de conciertos. Por suerte, hay quien parece empeñado en devolverle al lugar que merece.

Al cabo de los años, Malik Yaqub ha vuelto a tocar sobre un escenario. El acontecimiento tuvo lugar el pasado sábado 3 de abril, en el auditorio del Instituto Francés de Madrid, dentro de las V Jornadas “La UNED Invita al Jazz”. La ciudad que le ve deambular por sus calles y plazas como uno más entre quienes se ganan el sustento con la caridad del prójimo, le iba a rendir el homenaje que su categoría artística y personal demandaba.

Llegada la hora, la frágil figura del saxofonista que en noviembre pasado a punto estuvo de suspender una actuación por causa de una dolencia, quedó plantada en medio del escenario. Vestido con sus mejores galas, dejó claro que su espíritu es el mismo ahora que antes de su retiro forzado. Quienes buscaran un programa de circunstancias, debieron quedar chafados: Malik fue, ante todo, fiel a sí mismo y a su leyenda de artista insobornable cuya música no siempre resulta asequible, ni para la audiencia ni para los músicos que el acompañan. En esta ocasión, fueron el vasco Iñigo Azurmendi, al contrabajo, y el sevillano Manuel Calleja, a la batería, dos “sidemen” de categoría que han confiado en el norteamericano desde su llegada a nuestro país. Una formación tan escueta como exigente que sirvió al saxofonista para hacer suyo un repertorio difícil como pocos: “Little Melonae” (Jackie Mclean), “´Round Midnight” (Thelonious Monk) o “Parker´s Mood” (Charlie Parker), piezas tenidas por clásicos del “bebop” que, en su versión, suenan distintas.

La capacidad de Malik para vestir la melodía tiene su base en un fraseo elusivo y anguloso que remite a los maestros del jazz de antaño. Su figura sobre el escenario, trae a la memoria la del coloso Dexter Gordon, quien, como Malik, habitó el territorio autónomo de las genios del jazz y, como él, fue rescatado para el gran público en el atardecer de su existencia. Si, en el caso de Malik, hay quien se plantea llevar su vida al cine, Dexter fue candidato al Oscar a mejor actor por “Alrededor de la Medianoche”, en el año 1986.

Tras una hora y media intensa del mejor jazz imaginable, Malik decidió terminar el concierto dando el gusto a la audiencia con las piezas más “amables” interpretadas de una forma nada condescendiente: “Orfeo Negro”, “Bésame mucho” y “María”, la melodía de “West Side Story”, que interpretó sin acompañamiento alguno, tal y como viene haciendo cuando toca a cielo abierto; y, de ”bis”, el aire doliente del “blues” que el tejano maneja como pocos. El público, que colmaba el aforo del recinto, le despidió puesto en pie y, a la salida, adquirió los cedés del “jazzman” puestos a la venta. Madrid hizo justicia con Malik Yaqub. Cabe esperar que, el del sábado, no se quede en un gesto aislado sino que sea el preludio de la vuelta a la vida de un gigante ignorado.


Malik & Joachim
foto: JMGM

Texto publicado en la revista La Clave con motivo del concierto de Malik Yaqub el 3 de abril de 2004 en el Instituto Francés de Madrid ( "La UNED invita al Jazz"). Su protagonista lleva tiempo desaparecido de las calles madrileñas.