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domingo, 12 de mayo de 2013


 Elmyr de Hory en su domicilio de Ibiza


Verás que todo es mentira



foto: JMGM

Proyecto Fake (Madrid, Círculo de Bellas Artes) es lo que es, y lo que no es, y lo que el espectador quiere que sea. En Proyecto Fake no hay respuestas porque no hay preguntas. Las mismas preguntas son la respuesta.

La vida de Elmyr de Hory es una obra de arte erigida sobre el fraude. Debemos estar alerta, a fin de cuentas, ¿quién nos asegura la autenticidad de las falsificaciones que contemplamos?.

Clifford Irving -quien, a su vez, fue un mentiroso concienzudo- es el autor de una biografía lógicamente falseada del notable falsario; luego Orson Welles hizo de Elmyr de Hory una película-puzzle formidable que nadie entendió en su momento.

De Hory mentía incluso cuando decía la verdad (y a él le pagaban por mentir). En algún caso, sus copias llegaron a cotizarse por encima del original. Las réplicas de De Hory, sus “interpretaciones” (Umbral nos recuerda que el artista se consideraba, básicamente, un intérprete), nos colocan ante el espejo de cualquier idea preconcebida.

Hay una mayoría que sigue los pasos de quienes siguieron los pasos de quienes siguieron los pasos, y hay quien se abre camino por entre la maleza a su cuenta y riesgo. La oveja ha renunciado al genio. El falsificador hace de la réplica una pieza única.

Dominando la técnica, Elmyr de Hory renunció al genio. De creerle –fue un maestro en afirmar una cosa y la contraria– sus cuadros “a la manera de…” no pretenden sino glosar el genio del copiado. De Hory aspiraba a ser confundido con sus modelos, así como Sonny Stitt gustaba de confundir a los “expertos” haciéndose pasar por Charlie Parker. Los “expertos” fueron los mejores aliados de ambos. Sin ellos, afirmaba d´Hory, nada de cuanto hizo y obtuvo hubiera sido posible.


"A la manera de Kees Van Dongen"

El valor de la mentira es el precio que alcanzan los lienzos de Elmyr de Hory en el mercado. “Soy víctima de las costumbres y las leyes del mundo de la pintura. ¿El verdadero escándalo no es acaso el propio mercado?” (Elmyr de Hory). Cuadro hay, de Kees Van Dongen, que más tarde fue de Elmyr de Hory, y luego de Van Dongen, dependiendo de la opinión del “experto”. ¿Realmente todo esto tiene alguna importancia?.

Elmyr de Hory congeló el trazo de Matisse en el tiempo así como Stitt tocó a un Charlie Parker que ya no existía. Ambos contribuyeron a la fosilización del instante y esa fue su mayor cualidad.

El jazz, hoy, vive de replicantes educados en Berklee; para ellos, la vida es eso que les ocurre a los demás. “Prendamos fuego a las aulas”, brama Gary Bartz en los medios. Berklee o Chicago, Reagan o Wynton Marsalis (salvando las distancias). Estamos en manos de clónicos con la capacidad de empujar a la Humanidad, y al jazz, hacia el abismo.

Charlie Parker hoy no tocaría como Charlie Parker, mucho menos como Sonny Stitt.


Unit Asia. De izqda. a dcha.: Tay Cher Shiang, piano; Shigeki Ippon, contrabajo; Isao «Sankichi» Miyoshi, guitarra; Koh Mr. Saxman, saxo soprano; Hiroyuki Noritake, batería. Foto: JMGM 

Sobre el escenario de la Sala de Columnas del Círculo de Bellas artes, coincidiendo con la exposición, el gran espectáculo del jazz replicante: Unit Asia. Cinco intérpretes -magníficos, transparentes- venidos de Japón, Tailandia y Malasia interpretan un jazz perfectamente impersonal "a la manera de...". Elmyr de Hory les contempla, burlón, desde el otro lado del espejo. En 1974 fue llevado a la cárcel por su marchante. El artista-replicante le acusó de estafa. Cualquier parecido entre la realidad y la ficción no es pura coincidencia.


A modo de postdata.

Este post ve la luz el mismo día en que la exposición Proyecto Fake cierra sus puertas al público. Si el lector piensa que es un fraude, quizás esté en lo cierto.

Chema García Martínez


(Gracias al compañero Pedro Calvo)