lunes, 9 de noviembre de 2009

No es un pájaro, no es un avión, es… ¡Roy Hargrove!

artínez

Jam session en La Fídula. Foto: J. M. García Martínez

- Mañana del viernes 6 de noviembre de 2009. Me cruzo con Roy Hargrove de compras por la calle Preciados. Desgraciadamente, no llevo la cámara de fotos conmigo.

- Fue en la década de los ochenta. Roy Hargrove -un pipiolo- pisaba por vez primera territorio español –Festival de Jazz de Vitoria- y uno estaba allí para inmortalizar el momento. Algún día tendré que poner orden en mi archivo fotográfico.


- Hargrove presenta su nuevo disco en big band acompañado por un quinteto. A sus 40 tacos recién cumplidos, el trompetista sigue al pie de la letra la norma de uso extendido entre los jazzistas de antaño consistente en anunciar una cosa y hacer otra.


- Arrogante, ausente, solo en apariencia. La quintaesencia del “cool”.


- “Speak Low”: Marvin Gaye canta a través de la trompeta de Roy Hagrove.


- Hace 30 años, Art Blakey y los Jazz Messengers tocaron una música muy parecida a esta a un par de manzanas de distancia. Aquel viejo y añorado sótano del Balboa Jazz Club.


- Es la noche de los trompetistas. A la misma hora, Tomasz Stanko en el colegio mayor San Juan Evangelista, y Wallace Roney, con “Kind of Blue at 50”, en el Teatro Fernán Gómez. Por desgracia, la capacidad del aficionado para desdoblarse es limitada.


- De Roy Eldridge a Roy Hargrove. Hay nombres que marcan.


- Una excepción a los nuevos tiempos. Ni Roy Hargrove ni ninguno de quienes le secundaban, con la posible excepción del contrabajista, Ameen Saleem, lucieron junto a sí sobre el escenario, la consabida botellita de plástico que suele acompañar a los representantes de la, no por nada, conocida como “Generación del Agua Mineral” (José Manuel Gómez dixit). En su lugar corrió con alegría el Rioja Alavesa, con las consecuencias que pueden suponerse.


- Cita post-concierto en La Fídula. No podía ser en otro sitio. Nirankar Khalsa es el único entre los presentes que aguanta el tipo ante los recién llegados.


- Son muchas cosas las que uno ha vivido recientemente en esta sala situada en la periferia de la actividad jazzística capitalina. Seguramente, demasiadas.


- Dejo a Roy Hargrove y su troupe a las puertas de La Boca del Lobo. Es el final de una noche memorable.


- Así eran antaño los grandes del jazz.


Hoy en El País

Chema García Martínez:

"Un hombre pegado a una trompeta. Roy Hargrove deslumbra con un recital en la Fundación Carlos de Amberes"


foto: J. M. García Martínez

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