lunes, 7 de julio de 2014



En el backstage, con Michel Camilo

 

 
Michel Camilo recibe a sus jóvenes émulos Pablo y Miguel tras su concierto en el XXXVIII Festival de Jazz de Getxo. "Las puertas de mi corazón están siempre abiertas al que viene a que le dedique una foto que se hizo conmigo o trae una partitura mía que está estudiando en el conservatorio".
“No hay nada más reconfortante", afirma el pianista y maestro de pianistas, "que dar la inspiración a quién está dando sus primeros pasos en la música”.



Miguel viajó ex profeso desde Galicia junto con sus padres para escuchar "al mejor pianista ..de jazz del mundo".


"Hace algunos años, vino a mi una chica muy tímida que se terminió convirtiendo en alumna mía. Se llamaba Hiromi". 

El dominicano estuvo a punto de coincidir con una de sus alumnas más aventajadas, la pianista Hiromi, que a su paso por el Getxo Jazz se entregó a un teclado demasiado atlético: la chica corre y corre, pero no se sabe nunca a dónde quiere llegar. Eso sí, en la despedida Michel Camilo avanzó que en breve actuará a dos pianos con la avezada intérprete japonesa, en el italiano Umbria Jazz Festival, todo un acontecimiento que ojalá tenga pronto prolongación en los escenarios españoles Pablo Sanz, El Mundo.


 

Fotos: Chema García Martínez

sábado, 5 de julio de 2014

Cuadernos viajeros


Crónica del exilio berlinés


La moda del verano: dedicarle un concierto, o un tema, o lo que sea, a Paco de Lucía. Consulten programaciones.

Siempre a la que salta, los organizadores de festivales introducen una clausula de obligado cumplimiento en sus contratos obligando al artista a dedicarle una pieza, o lo que sea, al finado. Da igual lo que hagas, si tocas hard power o acid techno. Me lo contaba el otro día un colega y sin embargo músico de jazz, cuya relación con Paco de Lucía consiste en haberse comprado un disco suyo de joven. El hombre ha recorrido Alemania tocando su música dedicada a Paco, aunque nadie entendiera qué tenía que ver una cosa con la otra: “pues si hay que dedicarle un tema”, vino a decirse, “se le dedica”. 

Escribo estas líneas desde la capital berlinesa. Los españoles, en los sesenta, viajaban al sur de Francia a por la uva, y a Berlín, a trabajar en las grandes cadenas de producción. El propio Paco de Lucía vino aquí como un emigrante más, acompañando a Pedro Iturralde en su viaje exploratorio a través de la vasta planicie del flamenco-jazz, y sin entender palabra de cuanto el saxofonista le mandaba hacer, según confesó más tarde; eran los años sesenta y Paco todavía no era Paco. 

Hablando del exilio…



La crónica berlinesa del exilio tiene el rostro hermoso-hierático de Nefertiti, su tono de piel color pastel, su media sonrisa que ríase Vd. de la Mona Lisa (las cejas cuidadosamente depiladas, los labios sensuales, la nariz rectilínea). La reina de la noche berlinesa recibe cada día a sus súbditos en su cámara privada del Neues Museum, encerrada en una jaula de cristal antibalas climatizada. Lo siglos de exilio no pasan por ella. Nada más moderno que la belleza triste de Nefertiti y, si no, véase la portada del último número de Quality dedicado a Audrey Hepburn. 


En el exilio interminable de Berlín me encuentro –pura casualidad- con Lucía Martínez pintando su “Azul cielo” en el horizonte berlinés, lo que es ella, a la batería, y Ludwig Hornung, piano; Hannes Daerr, vientos; Silke Lange, acordeón, y Simon Quinn, contrabajo. En día de partido (mundial de Brasil), el b-flat de amplios ventanales insonorizados a la calle registra unos tres cuartos de entrada. No está mal para quién, no hace tanto, lo dejó todo y se plantó en la vibrante capital alemana con una mano delante y la otra detrás.


 
La música de Lucía se sabe cómo es: nostálgica, melancólica, bulliciosa, pinturera. A los que no saben que, aquí, son mayoría, les explica de dónde procede su inspiración: el alma gallega nostálgica, melancólica, bulliciosa, pinturera. Luego que la música de L. M. promueve sentimientos bondadosos Difícilmente encontrarán los mandamases de la cosa turística en la Xunta gallega mejor promotora turística ni con mayor dominio del idioma alemán. 





De izqda. a dcha.: Ludwig Hornung, piano; Simon Quinn, contrabajo; Silke Lange, acordeón; Hannes Daerr, clarinete; Lucía Martínez, batería 


Chema García Martínez: texto y fotos (excepto 2)


Lucía Martínez estará esta noche (21:00 h.) en el Auditorio Municipal do Concello de Vigo, a 5 € la entrada (Imaxinasons. 10 Festival de Jazz de Vigo).


viernes, 4 de julio de 2014





 Esta noche, en los Teatros del Canal


Giovanni Hildalgo

El polifacético percusionista es la máxima estrella del festival Clazz Continental Latin Jazz

De Madrid a México, y vuelta. Tras el suntuoso estreno de su primera edición transoceánica, el festival dedicado al jazz latino regresa a su hábitat natural de los madrileños Teatros del Canal. Serán 3 días de jazz y frenesí, con las actuaciones de Paquito d´Rivera, Michel Camilo, y el virtuoso conguero Giovanni Hidalgo: “en realidad, todos los modos del jazz tienen que ver con lo latino”, opina Hildalgo, “y también la música africana y el country. Tipos como Kenny Dorham o Dizzy Gillespie venían haciendo jazz latino desde mucho antes; y Tito Puente, y Charlie Palmieri, y los brasileños… todo el jazz es latino”.

José Giovanni Hidalgo vio la luz hace medio siglo en San Juan de Puerto Rico, “el mismo día en que asesinaron a Kennedy”, según gusta de subrayar. Con sólo 3 años, estaba tocando el tambor por las calles del Viejo San Juan: “la música en mi casa es una tradición familiar desde mi abuela la cubana que llegó a Puerto Rico de pequeña, y aquí conoció a mi abuelo, Fernando, al que llamaban Nando el bongosero. Yo de bien niño me ponía a tocar redobles y no paraba. Con 3 años mis abuelos me llevaban a un club que llamaban El Facundo, yo me quedaba fascinado con los percusionistas.”

El primer instrumento musical de José Giovanni fue un barrilito de madera: “siempre lo he dicho: no hay nada mejor que la madera para practicar y, si no, el mármol o el metal, cualquier materia sólida”. En 1976, pasó a acompañar al nuyorican Charlie Parmieri. Para entonces, Giovanni Hidalgo era ya todo un veterano de 13 años: “allá, en Nueva York, nos juntábamos unos cuantos por nuestra cuenta, y de allí salió Batacumbele, que al poco se convirtió en una institución nacional en Puerto Rico. En 1981, tocamos en Cuba, en el Tropicana, en Varadero, y fue un acabóse, aquellos cubanos agitando el pañuelo y dando vivas a Puerto Rico…”

A lo largo de su carrera, Giovanni Hildalgo ha mojado en todas las salsas posibles: de Art Blakey a Jack Bruce; de la música hindú a los ritmos aborígenes australianos. En nuestro país, supimos del polifacético bongosero gracias al trompetista Dizzy Gillespie: “Dizzy fue mi padre, mi abuelo, mi director musical, mi consejero espiritual. Era un ser humano tremendo. Con su orquesta recorrí todo África… cada vez que salía el presentador y anunciaba, “señoras y señores, ¡con Vds. Dizzy Gillespie!” era un ruido atronador. Todos esos africanos se volvían locos con él, y él, siempre con sus bromas. Sólo una vez le vi serio: cuando nos encontramos con Nelson Mandela en Namibia. Para mí, estar con aquel hombre hablándonos como si fuéramos sus amigos de toda la vida fue una lección de humildad”. Años más tarde, el inquieto tamborilero recibiría otra clase magistral de manos de un seguidor insospechado: “Fui con Stevie Winwood a una reunión de amigos en la casa de Jim Capaldi y apareció George Harrison. De repente veo que me está llamando: “ven acá, Giovanni”. Y va, y me dice: “¿sabes?, tengo toda tu música en mi casa”. Me quedé pasmado. Estuvimos charlando cosa de una hora, con una copa de vino en la mano, en unos sillones del siglo XVI. Recuerdo algo que me dijo: “sé que para todo el mundo soy un beatle, pero eso es sólo una parte de mi todo.”

Para Giovanni Higdalgo, el tambor no es únicamente un instrumento de percusión: “a mis alumnos les explico que lo que ellos llaman conga es, en realidad, un ritmo. El instrumento se llama tumbadora, y es un instrumento melódico. Puedes sacar hasta 33 sonidos diferentes de una sola conga”. De su actuación de hace algunos años en la sala Clamores Jazz guarda el percusionista un recuerdo agridulce: “la actuación fue tremenda, lo malo vino después. Yo tenía un manager que creía que trabajaba para mí y lo que hacía era robarme. ¡Coño, qué tipo más malo era aquel!. Ahora sólo quiero volver a Madrid para tomarme una cañita bien chévere con sus gambas, sus cigalas, sus cocochas…” para el año que viene está anunciada la publicación de la “opera magna” del puertorriqueño: una mezcla de método de percusión, tratado filosófico y libro de recetas con la marca de su autor: “yo digo, prueben mi arroz con maíz y luego me cuentan”. A falta de arroz, buenas sean unas tumbadoras. Las que se sortearán entre los asistentes al concierto de esta noche, diseñadas por el propio Giovanni Hidalgo. Crucen los dedos.

Chema García Martínez

miércoles, 25 de junio de 2014


HOY EN EL PAÍS

Sonidos más allá del País Vasco

Cada comunidad autónoma dispone de un festival dedicado al género, pero en ellos caben todos los estilos para atraer al público.

martes, 24 de junio de 2014




Jimmy Scott
El gran baladista del jazz

Ray Charles le consideraba “el hombre que definió el soul"

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lunes, 23 de junio de 2014


Daniel García,  dueño y señor del multipremiado restaurante Zortziko, con un ejemplar de mi último libro

AL DENTE
La cocina de Daniel García

 Los caminos del jazz en Bilbao

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