sábado, 28 de febrero de 2009

Wayne Shorter sale a la búsqueda de “una música que no suene como música”

Wayner Shorter at home. Foto: J. M. García Martínez

Es el mejor compositor de jazz vivo y sale a escena sin tener ni la más remota idea de lo que va a tocar. Este galáctico del jazz, que el pasado mes de noviembre paseó los festivales españoles, publica su segundo CD junto a Danilo Pérez, piano; John Patitucci, contrabajo y Brian Blade, batería: “Beyond the Sound Barrier” (Verve). Una obra maestra absoluta a la espera de ocupar su lugar en la historia de esta música. EL PAÍS habló con el músico por teléfono, desde su residencia en Los Angeles (EEUU).


El País: su pianista, Danilo Pérez, me confesó que Vds. salen a escena sin saber lo que van a tocar, lo que resulta difícil de creer.

Wayne Shorter: pues es la pura verdad. Construimos la música cada noche encima del escenario, unas notas llevan a otras y así sucesivamente. Nunca ensayamos, jamás.

EP: utilizarán algún tipo de código en escena o cosa similar...

WS: nada en absoluto. La clave es que los cuatro somos conscientes de que lo único que poseemos, mas allá de nuestra respectiva formación como músicos, es la confianza que nos tenemos. La confianza es un aspecto dominante de la condición humana, pero no se puede ensayar. Se pueden escribir libros sobre el tema, rodar películas, pero, al final, es algo que se experimenta, no hay otro modo.

Wayne Shorter at home. Foto: JMGM

EP: en esas condiciones, un “Wayne Shorter Quartet” con otros músicos que no fuera Danilo, John y Blade, resulta impensable.

WS: me resulta imposible imaginar mi grupo con ningún otro músico. Puestos a especular, los sustitutos tendrían que ser músicos dispuestos a todo; el tipo de músico preparado para tomar partido ante un mundo de opciones ilimitada, que entienda que no existe nada que pueda considerarse un “accidente”.

EP: el contenido del disco, ¿cómo se eligió?.

WS: los seleccioné entre los conciertos de la última gira sin ningún orden premeditado. Los temas, salían sobre la marcha. “On Wings of Song”, es una composición de Felix Mendelssohn, que salió así y la melodía de “Smilin´ Through”, que lo abre y es la única pieza que no está improvisada, procede de una película de 1941 en la que actuaba Jeannette McDonald. Acostumbro a ver películas en los hoteles, cuando estoy de gira, lo que constituye una fuente de inspiración de primera importancia para mí.

EP: uno nunca está seguro de dónde empieza la composición y dónde la improvisación.

WS: tiene que ver con el modo cómo funcionamos en la vida real. A veces escribimos una carta y otras hablamos lo que significa que a veces seguimos un guión y otras improvisamos.

EP: la música en “Beyond...” parte de unos pocos elementos que van creciendo...

WS: ...y lo que empezaron siendo unos pocos elementos dispersos se convierten en muchos, y aparecen los colores, cada uno contribuyendo a su modo al pastel, y las expresiones, que al principio eran limitadas, se multiplican hasta llegar a la total liberación.

EP: títulos como “As Far as the Eye can See” (“Hasta donde alcanza la vista“) evocan un paisaje casi cósmico.

WS: es como un código, como una indicación: “no olvides mirar tan lejos como puedas”.

EP: da la impresión de que el mundo del jazz va por su camino y Vd. camina por el suyo propio.

WS: eso es así porque yo trato de seguir el verdadero espíritu del jazz. Para mí, la palabra jazz es sinónimo de creatividad. Pienso que el verdadero propósito del jazz es mantener el espíritu de la creatividad e ir un paso más allá de lo democrático, lo que significa que uno, siendo músico de jazz, no debe estar atado a ninguna corriente o filosofía codificada. De ahí el tema “Adventures Aboard the Golden Mean” (“Aventuras a Bordo del Punto Medio”). Para algunos autores, el “punto medio” es el camino de en medio. Para mí, se trata de no estar atado a ninguna corriente, ni siquiera a la de en medio.



Wayne Shorter at home. Foto: JMGM

EP: ¿considera que el jazz “mainstream” contribuye a la alienación del individuo?.

WS: lo que ocurre es que estamos condicionados por el futuro. Convivimos con lo desconocido pero ¿cómo puedes ensayar lo inesperado?. El “mainstream”, en música como en el cine, se mueve en torno a una zona confortable que no nos prepara para lo inesperado. Ocurrió el “11 S”, ¿quién estaba preparado para algo así?. Nos consolamos a base de desear productos que nos proporcionan una apariencia de seguridad, libros, revistas, discos, películas, incluso buscamos una pareja que nos la proporcione. Sin embargo, tenemos que llegar a una especie de acuerdo con lo inesperado y, para tratar con lo inesperado, debemos separarnos de la masa. De eso trata mi música. Debemos darnos de baja del club de lo predecible, llámese el club del jazz como del pop, el “country”, el “rock & roll”, el “rhythm & blues”, el “folk”, el “bluegrass”, el “world beat”... todas estas categorías nos impiden pensar como seres individuales. Sin embargo, es posible encontrar un modo creativo de cambiar la sociedad, pero siempre teniendo en cuenta que lo único que puede esperarse es lo inesperado. Lo único consistente en la vida es el cambio.

EP: su música es una búsqueda de lo inesperado...

WS: ... y es esa aventura de ir tras de lo inesperado lo que le da sentido. Para mí no existe un “principio” ni un “final”. Cuando alguien como el presidente Bush se refiere al principio de la vida, y se niega a poner su firma en un documento alegando que se está interrumpiendo el comienzo de la vida, no es consciente de que no existe ningún principio sino que la vida es un proceso, y la muerte forma parte de ese proceso llamado vida.

EP: Vd. ha declarado hallarse en permanente búsqueda de un “quinto elemento” relacionado con la música.

WS: en realidad, busco cualquier cosa, lo que sea, que pueda contribuir a llevar la música más allá de sus límites. Miles Davis me preguntó una vez: “Wayne, ¿tú nunca te hartas de tocar música que suena como música?”.

EP: Vd. se ha destacado en el pasado por el uso de la tecnología en muchas de sus grabaciones, ¿sigue interesado en ello?.

WS: me interesa absolutamente todo. Hay tiempo de sobra para probarlo todo, lo hay para sorprenderme a mí mismo utilizando lo que tengo más a mano y lo hay para que pueda incluir nuevos elementos tecnológicos en mi música en el futuro. Para mí, el hecho de que con este cuarteto toquemos en acústico, es una cuestión de mera formalidad. A veces, la gente se queda en la corteza sin ver el contenido más profundo, si utilizo un saxofón sintetizado o uno acústico, eso es lo de menos.

EP: Y después de “Beyond...”

WS: este verano estaremos en Italia y Francia y viajaré a Japón como “emisario de la paz”, para participar en los actos en conmemoración de los sesenta años de la bomba atómica sobre Hiroshima, junto a Herbie Hancock, un guitarrista de Benin y Carlos Santana. A la vez, estoy trabajando en una forma musical completamente nueva, distinta a la óepra y al concierto, junto con las Filarmónicas de Los Ángeles y St. Louis y la cantante René Fleming. En octubre estaré en Brasil para ver a la familia de mi mujer y hacer algunos “bolos”, es posible que toque con algún músico de allí, siempre que encuentre a alguien que se mueva en mi onda de la “música que no suena como música”.

EP: estando casado con una brasileña, le habrá cogido gusto al fútbol...

WS: ¡qué remedio!.

(publicado como "Busco hacer música que no suene como música" en el suplemento Babelia de El País, 6 agosto 2005)

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