lunes, 3 de agosto de 2009

Jazz around the world (III):

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Fès Jazz Festival. 14 al 16 de noviembre.

“Jazz en la ciudad santa ”

De acuerdo. No es muy normal recorrer la medina Fez siguiendo a una fanfarria macedonia, la Kocani Orkestar, pero así son las cosas en el jazz a fecha de noviembre del 2008. Lo certifica el director del Fès Jazz Festival, hombre de experiencia, que los tiempos del jazz han cambiado, como los otros. Porque es Fez, y es la música que uno esperaría escuchar en cualquier lugar, menos aquí; y es la chavalería que cesa en su caza y captura del incauto guiri para seguir a los balcánicos en su deambular errático por las callejuelas de la ciudad santa. Y sus padres, de chilaba; y sus madres, con hiyab o a pelo. Y las hippies apenas adolescentes en su alto del Marraquech Express para fumarse un canuto y ser folladas y abandonadas por un indígena espabiláo. "Fellini en Marruecos", que sentenció con su habitual tino el colega de La Razón.

¿Jazz en Marruecos? El cronista se abandona a sí mismo en la terraza del café donde todos parecen estar cerrando importantísimos negocios con mirada indolente, y se hablan de una mesa a otra cuando no responden misteriosas llamadas al móvil. ¿A qué venir a Fez a escuchar jazz?.

Una soirée con el amigo Mingus B. Formentor

Uno podría estar aquí para acompañar a Randy Weston en el viaje que Thelonious Monk nunca efectuó. Ni Art Tatum. Ni Fats Waller. El viaje de regreso a la tierra que les vio renacer a todos ellos espiritualmente. Nuestra Santa Madre África. Y es Randy y es el Riad Mnehbi, un sueño de las Mil y Unas Noches en las entrañas de la abigarrada medina fasí. Randy con el mismo sexteto que vengo de escuchar en Buenos Aires, sin Benny Harper, cerrando el círculo que otros abrieron hace mucho tiempo. Tiempo para que “Blue Moses” vuelva a su punto de origen y habite entre nosotros, entre estas cuatro paredes, donde permanecerá aún después de que Randy haya regresado a Nueva York, o a París, para participar en el homenaje a Miriam Makeba. Incluso entonces.

Me lo habían advertido. Escuchar a Randy Weston aquí es distinto a hacerlo en ningún otro lugar del mundo, aunque la música sea la misma, precisamente, porque no lo es.

Tras el concierto, el fornido octogenario recibe a los que acuden a la trasera del escenario a presentarle sus respetos en el que es, seguramente, el backstage más hermoso del mundo. El suyo es un amor correspondido. Randy ama esta tierra y quienes la habitan, le aman a él.


Jam session en el hotel: Abdellah El Gourd (guimbri), TK Blue (saxo alto) & Neil Clarke (percusión)

Luego, que el mismo lugar volverá a vérselas con la música atenuada de Anouar Brahem y su Astrakan Café Trio, Barbaros Erköse, clarinete, y Khaled Yassine, percusión. Música grave, escueta, espaciosa, un destilado de esencias étnicas/anémicas. Brahem y sus acólitos exploran los registros subterráneos de sus instrumentos y solo levantan la voz para la despedida. La sensación de que todo se halla un poco demasiado bajo control. Amén

Uno puede creer que Anouar Brahem y su música es, a la hermosa casa que nos acoge, lo que la hierbabuena al té moruno: lo suyo. Lo que corresponde. Y lo que no: Mike Mainieri & Steps Ahead, tan fuera de lugar en lugar como éste como un pulpo en un garaje ; Y lo que sí : los Hermanos Soussi actuando en el espigado cavedio del Instituto Francés, aún cuando su música se pierda en el marasmo de una fusión primeriza y precaria. Y lo que no, pero como sí: la orquesta Plena Libre en el patio del Museo (Dar) Batha. “Plena Libre por encima”, el lema de la banda, y detrás, el roble milenario que da fama a los jardines del susodicho, y, delante, un gentío moviéndose al son de la Plena puertorriqueña como Dios y Alá les dio a entender. Y qué mejor, y más congruente y surrealista punto final.

El jazz se marcha y llegan Ronaldo y Zidane en una avioneta con bandera española fletada al efecto. Será hasta el año que viene.


fotos: J. M. García Martínez

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