lunes, 9 de marzo de 2009

El rincón de Angel Rubio: Siky, percusionista cubano (historia absolutamente verídica)


Después de la huida a Brasil de la sección brasileña del grupo con mi teclado Farfisa de cuarenta años de antigüedad, pasaron por Black Market tres o cuatro percusionistas de diverso pelaje, nacionalidad y religión más o menos exótica (santería brasileña, sufíes, sijs con turbante, etc). Andábamos a la caza del percusionista perfecto musical y personalmente simpático, formal, capaz de tocar música árabe o un bolero o algo casi contemporáneo, que llegara a tiempo a los ensayos, etc.

Esto me recuerda, un chiste sobre contrabajistas (sé que son malos, pero...):

Si tienes que elegir entre un contrabajista que desafina un poco, lee bastante mal, a veces se le cae el tiempo no tiene coche y está demasiado ocupado para ensayar, y otro que lee perfecto, no desafina nada, tiene un coche donde cabe también la batería , tiene tiempo para ensayar y es muy simpático, ¿con cual te quedarías? . Solución: con el primero porque el segundo simplemente, no existe.

Perdón por el inciso.

A lo que íbamos, que todo Madrid sabía que dábamos la vida por un percusionista con buenas cualidades. Hasta que un día me llamo Valentín, amiguete y batería sustituto en mis grupos durante años cuando a Roper le daba por practicar artes marciales estando operado de hernia discal, con lo que se le averiaba la espalda y quedaba postrado en cama sin poder moverse. Aquel día, Valentín me dijo que había conocido en un bolo de salsa a "mi percusionista". Se llamaba Oswaldo pero todo el mundo le llamaba Siky. El tipo tocaba sobre todo congas y Batá, (tambores cubanos relacionados con ritos de la santería), y tenía un ritmo y una técnica increíbles, yo creo que era capaz de tocar cualquier cosa. Me encantó y, además, era muy majete, cubano por cierto...

Pues “estupendous”. Me dio su teléfono y me dijo que como acababa de llegar a España, estaba buscando trabajar relacionarse con músicos estupendos de brillante trayectoria como, por ejemplo, yo.

El primer día, y dado que el bajista vivía fuera de la “city” y no era cosa de hacerle perder tiempo, quedé con él para tocar un poco a dúo y darle discos o partituras para que se aprendiera las cosas antes de hacer un ensayo general con todo el mundo.

Efectivamente, el tipo apareció con el Batá, y nos pusimos a improvisar los dos muy libremente....tocaba con mucha musicalidad y escuchaba todo lo que yo hacía, reaccionado elegantemente pero si agobiar (como algunos percusionistas pesaditos).

Le di un par de discos nuestros, las partituras no parecieron interesarle ni lo mas mínimo y, como había tiempo, fuimos un rato a mi casa a escucharlos mientras le comentaba los cambios de compás y los diversos matices. Lo del tema “yiddish” en 9 por 4 no pareció gustarle nada, me dijo que si no podía bailar un ritmo tampoco podía tocarlo y ese era imposible para un cubano, porque en Grecia , Turquía o Bulgaria, he visto yo personalmente que lo bailan como tal cosa. Le recomendé que, aunque no lo pudiera bailar, se lo aprendiera, ya que ese ritmo lo usábamos en varios temas y tal y cual...

Quedé en llamarle más adelante para ensayar, ya con mas conocimiento de causa. Dos semanas después vinieron el saxofonista y el teclista, pero Siky no se había aprendido absolutamente nada, y parecía no haber escuchado los discos ni tener la menor intención de hacerlo. Nos dijo que, así, sin bajo, era muy difícil entender la música así que un poco desencantados, pero inasequibles al desaliento étnico-musical , organizamos otro ensayo con el bajista para una semana después.

Le comenté por teléfono que, por favor, se mirara el repertorio, dado que había algunos bolos pronto, y dado que el resto del grupo nos sabíamos perfectamente todos los temas, así que el ensayo era para él.

Pues allí estábamos en el local y el tipo no apareció ni llamó ni tampoco (suele ocurrir) contestaba a las llamadas a su móvil.

Nos fuimos. No transcribiré aquí los comentarios de algún miembro del grupo sobre los percusionistas en general y los latinos en particular, por considerarlos groseros a la par que racistas e insolidarios, aunque hay que ser comprensivos con un tipo que ha venido 40 kilómetros con un contrabajo para recibir un plantón.

Olvidado este desagradable incidente, y conseguido otro tañedor de instrumentos percusivos, nos olvidamos de Siky, hasta que me lo empecé a encontrar por la noche en locales de flamenco o similares tocando el cajón muy sonriente. Me saludó con la mayor naturalidad como si no hubiera habido nunca ningún plantón, yo hice lo mismo, pues la vida me ha enseñado (la vida de “jazzman”) que no merece la pena cabrearse en general, además creo que trae mal Karma y enfermedades coronarias, sobre todo si comes mucha carne, lo que no es mi caso. Así que empezamos a saludarnos afectuosamente cuando coincidíamos.

Pasaron meses, quizá años, y un día le vi en la TV tocando alegremente con el grupo de Niña Pastori. Así que se había metido de lleno en el flamenco-pop más comercial, se ve que se entendía bien con los músicos de ese medio , en general no demasiado formales o puntuales....

Poco después me lo encontré en el famoso local La Solea, que se caracterizaba por tener flamenco puro en alguna de las cuevas o estancias y jazz o blues en otra. Siky estaba viendo la actuación de mi trío y me presentó a una cantante también cubana que acababa de venir de Portugal y por lo visto interpretaba boleros, música brasileña, algo de jazz o “feeling”, como se dice allí en Cuba.

A veces leo el periódico, es una curiosa costumbre que adquirí ya de adulto, en la España de Franco no merecía la pena, ya sabes: "haga como yo, no se meta en política", frase genial donde las haya, dicha por un jefe de estado. Aquel día vi una pequeña columna que decía algo así como: "el percusionista de la Niña Pastori mata a su compañera y se entrega a la policía". Tardé un tiempo en deducir que se hablaba de un señor que estuvo en mi casa, en mi local de ensayo, etc., etc.

Llamé a Valentín pensando que estaría mas informado, por si podía confirmarme que era él. Por lo visto, tenia brotes esquizoides y trastornos ocasionales pero fuertes, y parece ser que la degolló con un cuchillo y al poco envolvió el cadáver en una manta y se fue a la comisaría a entregarse.

Ufff…

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