miércoles, 14 de enero de 2009

Sigue el "culebrón Sandoval"


Un seguidor de "Jazz y otras hierbas" ha hecho llegar a este blog la siguiente crónica del concierto de Arturo Sandoval en Zaragoza, publicada en El Períódico de Aragón 14/11/2008. Gracias le sean dadas.


Verbena, con Miles, en casa de Arturo Sandoval

14/11/2008 POR JAVIER LOSILLA

CICLO JazZaragoza

ARTISTA Arturo Sandoval Sextet

LOCAL Sala Multiusos, del Auditorio

FECHA miércoles, 12 de noviembre

ASISTENCIA 1.100 espectadores

Catorce años hacía que el trompetista cubano no actuaba en Zaragoza. Una larga espera que, lamentablemente, no fue compensada el jueves. Sandoval, que en su primera visita a la ciudad tuvo no pocos problemas técnicos (actuó en la sala Mozart, cuando en ese templo de la clásica aún no había experiencia de tratar músicas amplificadas), nos dio en su reencuentro zaragozano mucho, mucho gato y poca liebre.

Solucionado el barullo de sonido con el que arrancó su concierto en la Multiusos, el sexteto que comandaba no terminó de sonar engrasado y con brío, destacando algunas individualidades, pero resintiéndose el conjunto. Y para mayor abundancia, Sandoval tocó la trompeta solo lo justo (espléndidamente, eso sí), en beneficio de un sintetizador más antiguo que el famoso baúl de la Piquer, y más propio de una verbena (con cabra incluida) que de una actuación de pago.Y más: se empeñó en tocar el piano (un frustrado sueño infantil), al que interpretó Sueña, una pieza irregular repleta de referencias populares latinoamericanas, y en (¡horror!) cantar: el bolero (La gloria eres tú), que destrozó vocalmente, y que sólo apañó cuando de cierre lo sopló con la trompeta.

Les parecerá increíble, pero lo más destacado de la noche fue la recreación que hizo de Tutu, de Miles Davis, y algunos fragmentos de descargas latinas con ambientes funk. Poca cosa, en general, para un músico de su categoría, que jugó al virtuosismo vacío, y a quien, eso sí, los espectadores aplaudieron hasta la tos.

Cerró la actuación con un desbarre de sintetizador que para sí quisiera Camela, y se despidió con un bis en el que nos atizó con algo parecido a un ritmo de soca caribeña encajado en una canción similar a esas que han dado gloria y fortuna a Georgie Dann. Gran velada, para una fiesta de cumpleaños.

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